AYAHUASCA Y PSICOTERAPIA (4ta parte) ¿En qué puntos se acercan y en cuales se alejan?

¿Cómo se pueden integrar la Ayahuasca y la psicoterapia? ¿En qué punto se resisten? ¿En qué puntos coinciden? ¿En qué punto se pueden unir?

AYAHUASCA Y PSICOTERAPIA (4ta parte)

¿Cual es un ejemplo concreto de integración psicoterapéutica?

El mensaje de todas las psicoterapias es que tenemos una herida profunda, que hay traumas que dirigen nuestra vida desde el inconsciente. Algunas psicoterapias van más profundamente a origen del conflicto a través de la indagación consciente del pasado, o de la corrección de la percepción que se tuvo de cada cosa que ha sucedido.  De hecho que si esta indagación se apoya con el uso de la ayahuasca, el proceso se hace más profundo y dinámico.

Por otro lado, el mensaje de todos los chamanismos es que hay una meta realidad por encima de la que aparentemente vemos, y que allí está nuestra esencia, nuestro origen y destino. Algunos chamanismos han ido más profundamente al origen divino de la naturaleza humana, para dar respuesta a las preguntas existenciales de siempre, y lo han hecho a través de la ingesta de plantas maestras, de rituales y cantos, de danzas y observaciones en la naturaleza. De hecho que si estas prácticas estuvieran apoyadas por una integración psicoterapéutica, que esté atenta ante la posibilidad de que el individuo se distraiga de los problemas cotidianos que tiene que resolver, el proceso de exploración chamánica sería mucho más práctico y efectivo.

Una integración de diferentes disciplinas o enfoques debe contar con una disposición de las partes para que se puedan ensamblar y fusionar.

Un ejemplo numérico de fusión: Cuando 1 + 2 se integran no resultan ser 3, no es una suma.  Tampoco resultan ser 12,  porque no es la unión de dos dígitos. Tampoco es una multiplicación, aunque los resultados son multiplicadores, pero imprevistos. La integración supone el nacimiento de algo nuevo que va más allá del valor individual de las partes que se integran. El resultado es el nacimiento de algo original, diferente, que producirá confusión en quienes crearon y siguen a 1, y en quienes crearon y siguen a 2, porque se encontrarán con un resultado que no se puede medir ni controlar en los términos con que se evaluaban antes, de acuerdo a lo que se conocía. Tanto chamanes como psicoterapeutas están entrando en esta confusión.

Estamos ante la posibilidad de aplicar una formula existencial que ha dado origen a todo. La posibilidad de que 1 deje de ser 1  y que 2 deje de ser 2.   Es complicado pedirle a un chaman que deje de serlo, tanto como proponer que un psicoterapeuta deje de serlo, sobre todo si tienen un amplio dominio de lo que hacen y están apoyados en conocimientos y tradiciones.

Tratar de fusionar la Ayahuasca y la Psicoterapia, supondría en algún punto del proceso que cada una dejara de ser como es. Ya sabemos que dejar atrás algo que funciona es muy doloroso, riesgoso y no hay ninguna garantía. Por ello el salto pueden darlos los atrevidos, o personas que no tengan ningún apego a lo conocido; o que no tengan nada que perder. En el fondo quienes lo hagan son aquellos que confían.

Las partes aparentemente separadas del todo deben de dejar de ser lo que aparentemente son para adquirir la cualidad integrativa que les permitiría recuperar la memoria de la totalidad.

La división no es real sino aparente, en lo más profundo de las partes se sabe que solo existe el todo.  Una civilización unida en la consciencia, está unida. Se puede trabajar con y para la ayahuasca y estar aparentemente unido entre las partes que se agrupan para ello; también se puede trabajar con y para la psicoterapia y estar aparentemente unido entre las partes que se agrupan para ello. En estos casos habría unión dentro de cada grupo pero ambos grupos estarían separados entre sí; pero si decides trabajar por y para la consciencia, no se puede estar dividido interna ni externamente.  La consciencia es el nivel de transcendencia tanto de la psicoterapia como de la ayahuasca que les permite un nuevo y más elevado posicionamiento del que tenían. Es parte de la evolución.

Mi conclusión respecto de la posibilidad de integrar Ayahuasca y Psicoterapia es que dependen de una actitud consciente, y a su vez esta depende de una decisión.  Esta decisión debe ser unitaria,  en realidad no hay nada más unitario que una decisión, porque cuando se concreta sucede una fusión. Una decisión es solo una decisión en el ámbito mental, pero cuando se realiza se transforma en una acción; ha salido de la razón para convertirse en algo concreto y tangible. Mientras una decisión no se ejecuta hay división, si se piensa hacer algo pero no se hace, eso es división, la no ejecución de una decisión tomada.

La mayoría de las personas que acuden al psicoterapeuta, no lo hacen por trastornos emocionales severos, sino debido al sufrimiento de problemas asociados con la vida cotidiana, por el bombardeo de estímulos, cambios sociales, rompimientos familiares, perdidas, abusos, abandono, traición, humillación, soledad, impotencia y otros traumas del pasado que se manifiestan en la vida cotidiana; también lo hacen porque están hartos de su realidad; porque sienten que ya no pueden más y que no saben qué hacer para cambiar sus vidas.

Casualmente los que acuden a una sesión de ayahuasca o a un chaman lo hacen por los mismos motivos, con la diferencia que estos motivos por lo general están escondidos detrás de una búsqueda o exploración de nuevos caminos u opciones para su vida.  En dicha búsqueda aseguran estar explorando otras dimensiones, otras realidades u otras maneras de verse. En este punto la ayahuasca llega con gran poder para mostrar esas nuevas opciones de autoconocimiento. Pero el tomador de ayahuasca corre el riesgo de creer que ya ha alcanzado lo que necesitaba para estar bien. En el fondo conserva muchas capas traumáticas que no son exploradas y que por tanto mantienen al individuo bajo la tiranía de un pasado no sanado que en cualquier momento puede aparecer. Es ahí donde la psicoterapia puede aportar una dirección complementaria para la indagación en los traumas no resueltos y poder dar un espacio de observación de la implicancia que tiene ello en el tipo de vida que lleva la persona.

Una de las técnicas que ha logrado integrar el trabajo de la ayahuasca y la psicoterapia es la meditación, pero los meditadores han convertido al meditación en una “práctica” paliativa, que alivia y aporta paz; pero muy pocos son capaces de transformar la meditación en una actitud de vida. En ese punto los meditadores que se acercan a la ayahuasca, lo hacen para profundizar y quedan sorprendidos al descubrir que todavía no han tocado aspectos profundos de su inconsciente, otros reconocen que todavía están sometidos a la dictadura de sus condicionamientos, pero al menos lo ven, se dan cuenta, y eso es gracias a que han meditado.

En cualquier caso, los seres humanos estamos ante algo que nos une a todos: la imperiosa necesidad de DECIDIR y CONCRETAR las decisiones que tomemos. Es fácil decidir pero más complicado sostener la decisión hasta que se concrete efectivamente. ¿Cuál es la decisión que está a la puerta de tu consciencia lista para salir a la luz y convertirse en una realidad?

Si lo que quieres hacer no lo decides estás dividido. Si lo que decides no ocurre es porque estás dividido. La decisión es entre el presente y el futuro.  El futuro no existe pero lo creamos para poder poner ahí el momento de la realización de nuestras decisiones. Por ello casi toda la gente que entiende lo que debe hacer pregunta ¿Cómo lo hago?  Porque la palabra “cómo” no solo le convierte en una máquina inconsciente que recibirá las órdenes de lo que debe hacer, sino que además está poniendo en el futuro la realización de lo que ha entendido. “Cómo” es futuro, es evasión, es procastinación.

Si lo que decides ocurre es porque estás unido. Si la decisión es el acto, estás realizado. No se hace lo que se decide sino que se decide lo que se hace.  “Está decidido”, “Está hecho”. En un momento mágico de fusión entre dos momentos aparentes.

Dado que la mayoría de conflictos que surgen en los procesos evolutivos o de superación de las personas es porque hay 2 partes inconexas y desintegradas, si no son integradas no se resuelven los conflictos. Esas dos partes son: la parte que decide y no puede actuar, y la parte que actúa y no puede decidir. O dicho de otra manera la parte que ve las cosas a resolver y puede pensar en ellas pero no las concreta; y la parte que no puede verlas, que es ciega, pero que tiene toda la energía e intención de concretarla. Una parte es consciente y pasiva, la otra es inconsciente y activa. Una parte se da cuenta y no tiene energía para actuar o es impotente, y la otra parte no se da cuenta pero tiene energía para actuar reaccionando sin inteligencia. He aquí la división y el problema concreto planteado para realizar una integración psicoterapéutica.

Para ir a la práctica, desde esta teoría unificada y unificadora, quiero poner un ejemplo concreto de lo que sucede en una sesión de integración psicoterapéutica, y lo voy a hacer con las palabras de Oscar Gómez, un gran psicólogo y psicoterapeuta holístico, con décadas de experiencia clínica y uso de ayahuasca, experto en INTEGRACIÓN PSICOTERAPÉUTICA en la organización Ayahuasca Internacional, él afirma: “La consciencia no es postergable. Una vez que puedas VER, la decisión no tardará en realizarse. Para que aproveches mejor todo lo que se moviliza al tomar ayahuasca,  la integración psicoterapéutica te apoyará para limpiar tu mirada. ESTE ES EL MOMENTO EN QUE PUEDES ATREVERTE A ACLARAR TU CONSCIENCIA, A CONCRETAR TUS DECISIONES”

Una de las funciones más concretas de la integración psicoterapéutica es apoyar la concreción de las decisiones, aunque también acompaña el proceso de clarificación hasta que llega la toma de decisión, que es de propiedad exclusiva del individuo. Cuando una persona se aclara para decidir da un gran salto que produce satisfacción, pero si no se concreta esa decisión no solo hay división sino también culpa, exigencia, reproche, acusaciones, resentimiento con uno mismo. Sencillamente porque no se está haciendo lo que se ha decidido hacer.

Ante esta realidad solo la consciencia de uno mismo nos puede ayudar, es el momento en el que tanto la psicoterapia y la ayahuasca desaparecen de nuestro camino para dejarnos solos ante nuestra propia limitación. En ese momento de soledad e introspección puede surgir una comprensión profunda acerca de quiénes somos o mejor dicho de lo que somos y de lo que no somos. Éste es para mí el resultado de una fusión de recursos, disciplinas o escuelas: LA COMPRENSIÓN.  (Pero este tema lo dejo para el próximo capítulo)

Alberto José Varela

del libro: AYAHUASCA Y PSICOTERAPIA, El encuentro de grandes sabidurías.

Estará disponible para bajarlo completo desde este blog a partir del 1 de noviembre.

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