CAMBIO CLIMÁTICO Y CONFRONTACIÓN HUMANA. Nos llega el momento de decidir si queremos sobrevivir o morir.

CAMBIO DE VIDA Y CONFRONTACIÓN INDIVIDUAL.

Hace mucho que nos ha llegado el momento de decidir si queremos Ser conscientes o sufrir.

 

La tremenda, angustiante y confrontadora situación en la que nos está poniendo la naturaleza es una analogía con la vida personal de cada uno de nosotros: NECESITAMOS LLEGAR AL EXTREMO DE UNA SITUACIÓN, EN EL QUE NO HAYA SALIDA, PARA EMPEZAR A REFLEXIONAR Y “QUIZÁ” PLANTEARNOS HACER ALGÚN CAMBIO.

Esta es la ley que nos ha regido durante toda la historia humana, que nos manejamos a gusto y sin pensar en lo que hacemos ni medir las consecuencias de nuestros actos y decisiones hasta que no nos llega el agua al cuello. El secreto bien guardado en alguna parte de nuestra mente es: “MIENTRAS TENGA OPCIÓN DE SEGUIR IGUAL NO VOY A CAMBIAR NADA”

La delicada salud del clima planetario se debe a múltiples factores, pero el más importante es la repercusión que ha tenido el desarrollo tecnológico (que dista mucho de lo que hubiera sido la evolución). Se está demostrando que no hemos evolucionado sino involucionado, es decir que el progreso nos ha llevado a un punto de extinción. Esto mismo nos ocurre a nivel individual, hemos ganado dinero, comprado y pagado nuestra casa o bienes, hemos ahorrado, acumulado, hecho una familia, conseguido un trabajo, pero estamos en una situación límite de insatisfacción que no nos permite disfrutar nada de lo que tenemos e incluso nos pone entre la espada y la pared amenazándonos por el hecho de que si no hacemos una transformación profunda acabaremos con enfermedades, envejeciendo prematuramente, suicidándonos o atravesando el resto de nuestros días como unos amargados, sufriendo de estupidez existencial.

 

¿QUÉ OPCIONES TENEMOS?

Para muchos buscar ayuda parece ser algo imposible, para los que acuden a la búsqueda de alguna solución para su vida se dan cuenta que para resolver lo que les pasa prácticamente lo tienen que cambiar todo, lo mismo que sucede con la situación climática actual, que si no cambiamos casi todo lo esencial de cómo nos manejamos nos extinguiremos.  Cualquier cambio superficial será un autoengaño, el planeta necesita respirar, sanar y recuperarse, para eso hay que dejar de reproducirnos como conejos, dejar de comer comida que producirla daña al planeta, dejar de acumular dinero para el futuro y no invertir en tecnologías limpias, y mil cambios más, sobre todo en la educación de los niños y quizá lo más complicado la transformación de quienes dirigen los gobiernos. El tema es profundo, aunque sea posible todavía hacer esta transformación, todo apunta que no quedará más que en intentos, protestas y a prepararnos para lo peor, a ver hasta cuando podemos aguantar con vida, aunque sea una vida sin sentido.

Igual pasa con la vida personal, cuando la abandonamos de la línea evolutiva comienza a dejarnos tirado al costado del camino; lo mismo sucede con nuestros asuntos del día a día, cuando dejamos de mirarlos como oportunidades de inmediata transformación se agrandan, se agravan, y para cuando ya queremos hacer algo se han convertido en un problema tan grande que necesitamos invertir mucho tiempo y dinero en la solución.

Si hoy se hicieran los cambios estructurales para poder aguantar lo que se nos viene encima con el desenfreno del clima, se debieran invertir 160.000 billones de euros en el mundo, pero sólo para hacer frente al desastre, para evitar daños irreversibles, no para cambiar la tendencia del calentamiento global. Y según afirman los expertos si no lo invertimos ahora, dentro de 10 años el coste será por lo menos 10 veces mayor, es decir más o menos impagable, y además ya no habrá tiempo.

Estamos a tiempo de hacer muchas cosas a favor de la vida, la salud, el planeta, la felicidad y de nuestras generaciones futuras, pero todo eso depende de una actitud individual que sea extendida a nivel global. Así es como funciona la consciencia, se despierta un ser humano y luego miles de otros se ven inspirados al despertar, también así funciona todo, la transformación comienza por uno, al sumarse uno tras otro llegamos a ser muchos, haremos masa crítica y podremos adentrarnos con un impulso imparable en el destructivo impulso inconsciente colectivo.

Toda solución empieza en mí, es más, ya ha empezado en mí, porque soy uno de los que están abiertos y dispuestos a cambiarlo todo con tal de evolucionar y sobrevivir, lo estoy haciendo hace ya muchos años, con tal de continuar esta maravillosa experiencia de la vida de manera digna y respetuosa. Pero es tanto lo que tenemos que cambiar, y somos tantos, que solo una gran transformación individual que se extienda a escala global hará posible que podamos realizar y sostener todos los cambios necesarios.

 

EL LÍMITE QUE NOS MUESTRA LA NATURALEZA.

Hasta aquí hemos llegado con la inconsciencia ecológica e insensibilidad medio ambiental, pero también hasta aquí hemos llegado con el tipo de vida superficial, consumista que llevamos; las actitudes y comportamientos que sostenemos están siendo seriamente cuestionadas por la realidad que hay ante nuestros ojos.  Religiones, gobiernos, sistemas políticos, económicos y financieros, culturas, tradiciones, modelos educativos y sociales están siendo confrontados por los resultados que de repente están allí a golpe de vista en nuestros dispositivos, asistiendo impávidos al fin de una especie, o al final de un tipo de malvivir.

Ir a la raíz del cambio que necesitamos es entrar a lo más profundo de nuestro inconsciente individual y colectivo, para erradicar las instrucciones destructivas, para editar el texto trágico de la novela que hemos creado en torno al falso poder del ego, para desprogramar los impulsos suicidas que nos llevan a matar y morir de tantas maneras cada día. El algoritmo humano ha fracasado, hemos tomado las peores decisiones, no hemos considerado aspectos vitales, se nos olvido lo esencial a la hora de crear los modelos que gobiernan nuestro destino.

La naturaleza no sólo pertenece y rige a la tierra sino también a los humanos, en eso estamos unidos, porque de ahí venimos, y el lenguaje que utiliza la naturaleza es extremo, directo, no da vueltas, no nos deja margen para seguir procrastinando la decisión; los mensajes que nos envía son obvios, las evidencias dejan claro todo lo que nos está ocurriendo. Sólo queda actuar. En esta dirección estoy trabajando con la Escuela Consciente, semana tras semana, desarrollando retiros de TOMA DE CONSCIENCIA de nosotros mismos, de nuestra vida y de la potencialidad infinita que tenemos para cambiarlo todo; y lo hago en grupo de decenas de personas por grandes ciudades de muchos países, pero dirigiéndome uno a uno a cada alumno, a cada asistente, a cada curioso o a cada socio que se une a mí en esta proeza de cambiarlo todo.

Tengo la esperanza de sustituir el perverso algoritmo humano por un algoritmo consiente, si lo he podido hacer en mi vida es posible que todos los humanos lo puedan hacer, o como mínimo la cantidad de humanos que son necesarios para propiciar el cambio global. Lo que digo es un sueño, pero al hacerse realidad en mi y en otros seres humanos que voy conociendo en mi camino, me inspira a enviar este mensaje: QUE ESTAMOS A TIEMPO, QUE PODEMOS CONSEGUIRLO. Me refiero tanto a nivel del planeta, la especie humana como a nivel de vida individual.

Por eso organizo encuentros muy especiales, les llamo: CITA CON LA INMINENTE NECESIDAD DE TRANSFORMACIÓN INTERNA. Desde el encuentro directo con cada individuo estoy haciendo un trabajo de hormiga que no se si llegará a mucho o a nada, pero al menos ya ha valido la pena para mí, para mi proceso evolutivo interno, y para la vida de muchas personas que me rodean y me acompañan en este maravilloso viaje de vida hacia la eternidad.

 

Alberto José Varela

nosoy@albertojosevarela.com

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