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CHILE, EL SUICIDIO, LA DEPRESIÓN Y MALESTAR GENERALIZADO. Un reporte de la organización mundial de la salud alerta acerca del estado de los chilenos.

4 Comentarios

  1. José Pablo

    Con respecto a lo que planté Alberto, es de todo mi interés asistir a su conferencia acá en Chile, así que ya seremos 2 en ese salón, incluso me ofrezco de guía turístico.
    La desconexión al interior con la que se vive en Chile es terrible, de una gran tristeza y desilusión. Han hecho un elaborado trabajo quienes propusieron este neoliberalismo en la región, quienes generaron el shock en los chilenos, es realmente como una reprogramación, algo difícil de entender en el humano y muy difícil de combatir, pues quienes lo han hecho siguen con el pie sobre la gente.

    Saludos afectuosos

  2. LUIS AVALOS FARIAS

    LA CAMISA DEL HOMBRE FELIZ.

    La camisa del hombre feliz; recuerdo ese cuento infantil que leí con mucho interés cuando era un niño. Se trataba de un rey cuya riqueza y poder eran tan inmensos, como eran de inmensas su tristeza y desazón. Un viejo sabio que dijo:

    -Si encontráis en el reino un hombre completamente feliz, podréis curar al rey. Tiene que ser alguien que se sienta completamente satisfecho, que nada le falte y que tenga acceso a todo lo que necesita.

    -Cuando lo halléis- siguió el anciano- pedidle su camisa y traedla a palacio. Decidle al rey que duerma una noche entera vestido solo con esa prenda. Os aseguro que mañana despertará curado.

    Después de mucho buscar por todo el reino, una noche, muy tarde, un mensajero llegó al palacio. Habían encontrado al hombre tan interesantemente buscado. Se trataba de un humilde campesino que vivía al norte en la zona más árida del reino.

    El rey tardó mucho en sanar de su tristeza. De hecho su mal se agravó bastante cuando supo que el hombre más feliz de su reino, quizás el único totalmente feliz, era tan pobre, tan pobre… que no tenía ni siquiera una camisa.

    Cuando nosotros éramos niños (me refiero a mí y a mis hermanos) no teníamos camisa. Aún no había llegado la televisión, los videos, la computación, Internet, los celulares; una vez al mes, íbamos al cine, lo cual era mucho más que ir a ver una película, porque era necesario ir al centro de Santiago; nos dábamos unas cuantas vueltas por sus calles atestadas de gente y, finalmente, antes de entrar al cine, pasábamos a la Confitería Serrano, en Ahumada con Moneda, a comprar 100 gramos de pastillas de menta, que saboreábamos mientras veíamos la película. Estoy hablando de hace casi cincuenta años atrás. ¡Medio siglo!

    Cada cosa tenía más sentido, se disfrutaba a fondo y la sensación se prolongaba.

    No éramos niños obesos de placeres; si usáramos como referencia el presente, podríamos pensar que teníamos una profunda desnutrición.

    Pero no éramos menos felices que los niños de hoy; al compararnos, tenemos la sensación de que muchos niños sufren hoy una sobredosis de cosas y que esto no los hace felices; son niños aburridos, hastiados, que buscan ansiosamente nuevos juguetes, experiencias y sensaciones.

    He realizado estas reflexiones después de encontrar en Internet varias páginas en las cuales se han hecho registros de personajes famosos, dotados de belleza física, de dinero y de la posibilidad de acceder a todos los placeres que un ser humano quisiera alcanzar para ser plenamente feliz; como el rey de nuestro cuento quien, a pesar de tenerlo todo, estaba sumido en la más profunda tristeza y desazón. En esa época, seguramente, no se conocían las drogas ni el alcohol.

    Porque en el cuento nuestro, con los reyes de ahora, los resultados han sido distintos; satisfechos todos los deseos, habiendo probado todas las exquisiteces de la vida, una vez que el ser humano ha apurado hasta la ultima gota del elixir de la vida disoluta, un gran vacío se instala en su interior, como aviso de que algo va mal. Y eso es trasladable a la Humanidad en su conjunto.

    Veamos la historia final de algunos de nuestros reyes modernos:

    Se ha sostenido que la muerte de Marilyn Monroe se produjo por una sobredosis de barbitúricos, catalogada como un posible suicidio, aunque se manejó también la teoría, nunca comprobada, de que fue asesinada por ser peligrosa para la reputación del clan Kennedy por haber sido amante de dos de los hombres más poderosos del clan, uno de ellos, el Presidente John F. Kennedy.

    En la noche del 16 de agosto de 1977, con miras a iniciar otra gira, Elvis Presley, el Rey del Rock, fue encontrado inconsciente en el suelo de su baño. Ante esto, los médicos intentaron reanimarlo, sin embargo no lo lograron. La muerte del cantante se hizo pública oficialmente a las 3:30 p.m en el Baptist Memorial Hospital. La autopsia al cadáver determinó que la muerte se produjo por los efectos del abuso en el consumo de Demerol, analgésico potente, casi tanto como la morfina, y, al igual que ésta, se administra mediante inyección. Debe ser administrado por un profesional de la medicina, ya que, al ser tan potente, puede producir fallos respiratorios si se administra una cantidad excesiva.

    La cantante de 48 años, Whitney Houston, fue hallada sin vida en la bañera de un lujoso hotel, el Beverly Hilton, en Los Ángeles, a un día de la celebración de la entrega de los premios Grammy de 2012, evento que reconoce lo mejor de la música.

    A pesar de que no existen versiones oficiales sobre el deceso de la cantante, se especula que la intérprete de “I will always love you” pudo haber muerto por un cóctel de medicamentos y alcohol, según afirman diversos medios de comunicación, y hasta lo dejó entrever su familia.

    Michael Jackson, murió a los 50 años. La mañana del 25 de junio de 2009, “El rey del pop” sufrió un paro respiratorio del cual no se pudo recuperar. De acuerdo con el informe médico, el creador del “moonwalk” falleció debido a una intoxicación con profopol, un fuerte anestésico de corta duración.

    Amy Winehouse, murió a los 27 años, cantante británica, como consecuencia del abuso de drogas y alcohol; Brad Renfro el actor protagonista de películas como “El Cliente” y “Verano de corrupción” fue encontrado sin vida en su departamento de Los Ángeles el 15 de enero de 2008. Se determinó que su muerte fue provocada por una intoxicación de heroína y morfina. Heath Ledger nunca despertó: junto al cuerpo del actor se encontró un frasco con pastillas para dormir. ¡¡Para qué seguir!!

    Tendríamos que investigar la historia de muchísimos “reyes” desconocidos que tuvieron un destino similar al de los personajes que hemos citado; pero que, por ser anónimos, no alcanzaron ni siquiera ser noticia, sólo fueron un número que se agregó a una estadística desoladora: mueren cada año prematuramente unas 3.500 personas en los Estados Unidos debido al uso de drogas ilegales, tratándose en muchos casos de las llamadas muertes por sobredosis de drogas inyectables, principalmente opiáceos (Goldstein y Kalant 1990 . En http://es.answers.yahoo.com). En América Latina cada año mueren 200.000 personas por causas atribuibles a las drogas.

    Y habría que agregar a cientos de miles que, en cierto modo, están como muertos en vida, colgando en los borde del precipicio del alcohol y/o drogas, buscando formas para llegar a la anulación total o la mano salvadora que los eleve y los salve de caer definitivamente hasta el fondo.

    “En nuestra sociedad se ha generalizado la idea de que ya que no hay nada después de esta vida, que lo mejor es vivirla muy intensamente, dejándose llevar por el instinto de la personalidad. El “a vivir que son dos días”, o el “solo se vive una vez” se ha convertido en el slogan que justifica cualquier exceso a cometer.

    La sociedad de consumo……ha instalado un sentimiento de frustración, desesperanza y vacío vital que también provoca un “encarcelamiento” de la conciencia.

    La destrucción de la esperanza es probablemente el mayor crimen que puede cometerse contra el ser humano. La esperanza es el motor de progreso, el impulso de la evolución. Es el “clavo ardiendo” al que nos agarramos cuando todo falla, cuando el destino parece conspirar en nuestra contra. Por ello, arrebatársela a alguien es arrebatarle la fuerza que dispone para avanzar, es atarle a los planos inferiores de manera permanente, es dejarle desproveído de su dignidad más elemental.

    Cuando oímos o vemos actitudes que abundan en la desesperanza, frustración, escepticismo, cinismo, etc., estamos probablemente asistiendo a pequeñas manifestaciones del Mal intrínsecamente puro. No es concebible una actitud maligna de tenor más poderoso que introducir la desesperanza en un ser humano o en la Humanidad; porque en ese momento provocamos la “desconexión” de la persona con sus principios superiores, limitando su conciencia a niveles exclusivamente animales. Y desgraciadamente nuestra sociedad se ve sometida constantemente a mensajes y estímulos que introducen frustración, escepticismo y desesperanza.”. Capítulo de mi obra “La Gran crissis Social del 2029”. Único Camino Editores. 2013

    1. José Pablo

      Muy interesante tu comentario, que tristeza genera, pero también cuanto ánimo para evitar que sea así.
      Me gustaría leer “la Gran crisis Social del 2029”

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