CUANDO NOS LLEGA EL ÚLTIMO Y DEFINITIVO AVISO… DEL DESTINO. La preciosa y amorosa manera que tiene la vida de intimidarnos a una transformación.

CONFRONTACIÓN, ACORRALAMIENTO Y OTRAS ESTRATEGIAS EVOLUTIVAS DE LA VIDA

¿Quién o qué podrá disolver las resistencias, el miedo y el control que nos domina?

Es posible que las situaciones más complejas de la vida no se puedan resolver por las vías convencionales, conocidas o que más nos gusten. Dado que preferimos no sufrir ni tener que esforzarnos, evitamos tener que asumir decisiones que nos demandan energía, fortaleza y una gran determinación. Como organismos vivos que somos optimizamos la energía hasta el final para no desgastarlas, y si las circunstancias no nos superan, no utilizamos las reservas ni sacamos lo que está guardado. Como si la carta de la rendición la dejáramos hasta el final.  Cuando digo RENDICIÓN me refiero a la mayor experiencia evolutiva que he tenido en toda mi vida… y la lo experimentado en varias ocasiones.

De ahí surge la idea de que para hacer cambios reales sea necesario el apoyo externo de la vida con las confrontaciones en las que nos pone. Las estrategias que maneja el destino son infinitas, impredecibles y asombrosas, nunca se sabe por dónde, cuándo, cómo ni de qué manera nos va a llegar. Es puro misterio, por eso nos abre el corazón al infinito de lo desconocido.

Cuando no podemos dominar ni controlar se abre la posibilidad de disolver el miedo y las resistencias para abrirnos al fluir y al amor.

Comprender los momentos de crisis, abrirnos a la creatividad y asimilar el propósito que tienen los conflictos nos impulsa a realizar grandes transformaciones. Estas complicadas e ideales situaciones que nos arrinconan son sagrados momentos para la evolución interior del ser humano. Depende de cómo y desde donde las recibamos y de qué manera sepamos gestionarlas pueden convertirse en la gran oportunidad de conectar con lo DIVINO, de hacer uso de la conexión con lo trascendente a través de nuestro SER.

QUIERO FORMULAR ALGUNAS PREGUNTAS EMBARAZOSAS:

¿Qué sentido tienen las complicaciones de la vida? ¿El despertar de la consciencia surge inexorablemente de intervenciones externas? ¿Es posible darnos cuenta o acceder a nuestra verdad si antes no recibimos algún golpe imprevisto? ¿Se puede valorar sin antes perder? ¿Por qué resulta tan necesario sentirnos entre la espada y la pared para plantearnos hacer algún cambio profundo o dar un salto?

Estas preguntas me surgieron días antes de que se manifestará la epidemia del coronavirus, como si supiera lo que se venía, pero no surgieron para ser utilizadas en este momento de miedo a la situación confrontadora que la humanidad está atravesando, sino desde la comprensión de que desde siempre hemos sido acorralados por las circunstancias, sólo que no queríamos verlo.

La vida, el destino o la divinidad ha usado todas las maneras posibles para hacernos ver nuestra ignorancia e indiferencia hacia las cosas esenciales e importantes de la vida.

Arrinconar, confrontar, acorralar, presionar… son verbos que definen de diferentes formas la manera en que se puede llevar al límite de la máxima resistencia a una persona, a una situación, o a un estado. Cuando se llega a ese punto extremo de no aguantar más, surge la deflagración; es cuando tomamos decisiones, damos saltos, o ponemos punto final a aquello que estábamos aguantando.

La naturaleza utiliza este mecanismo para producir evolución en todas las especies animales y vegetales: llevarlas al límite para que den un salto. Se ha observado que los mayores niveles de evolución orgánica se produce en los límites, por ejemplo en la frontera entre el mar y la tierra, en los bordes de los lagos, en las orillas de los ríos, justo ahí, donde acaba algo y comienza algo diferente, es donde las especies evolucionan más rápido; esto se debe a que están en un límite, lo mismo ocurre en los límites de temperatura en donde es posible la vida, allí también hay gran actividad evolutiva, porque todo límite invita naturalmente a ser cruzado, pero para ello hay que ADAPTARSE a un nuevo modelo de supervivencia, y eso supone permitir que ocurran grandes cambios, porque este tipo de adaptación no pertenece a la mediocridad sino a la evolución.  Si un pez sale del agua para desarrollar extremidades y poder caminar tendrá que hacer una gran evolución; si un microorganismo quiere poder soportar mayor o menor temperatura, su organismo se lo planteará al percibir que está en un límite, ya que cruzando del otro lado va a tener mayores posibilidades de subsistencia.

Esto es exactamente una confrontación, es llevar al ángulo, a la línea final, para que no haya escapatoria; es como hacer un encierro tal, que lo que está atrapado no se pueda escapar, entonces algo puede surgir desde adentro de quien se da cuenta que no hay escapatoria. Cuando comenzamos a sentir que la rendición es lo único que nos salvará, es cuando estamos acorralados; pero, si hay maneras de escabullirnos, seguro que las encontraremos y nos iremos, aunque estas escapatorias sean sólo para complicar mucho más la próxima confrontación. 

Comprender el lenguaje confrontador que utiliza la vida y las circunstancias nos permite desarrollar una actitud evolutiva para estar listos a situaciones cada vez más complejas.

No toleramos no poder tener una vía de escape; pero, este tipo de acorralamiento es la estratagema que utiliza la vida misma en nosotros, no sólo a nivel orgánico sino humano, existencial o psicoemocional, para llevarnos a un punto en el que nos demos cuenta, que es urgente y vital cambiar algo profundo e importante. Es ahí cuando el universo interno se pone en marcha y consonancia con la poderosa energía de la evolución.

En este momento de la historia de la humanidad, la campaña mediática y las decisiones gubernamentales ante el coronavirus, ha producido tal grado de alarma social, tal nivel de miedo en las personas, que la humanidad se está acercando a un punto límite de explosión, ya sea para someter o liberar, para seguir resistiendo o dar un salto cuántico hacia una evolución que cambie la historia de la humanidad. Algunos ya lo están notando, es una confrontación del destino o de la creación, y algunos se están entregando a que ocurra una transformación para poder sobrevivir y además estar adaptados a lo maravilloso que se viene después.

Toda rendición trae consigo una sorprendente evolución y consecuente adaptación a lo nuevo y desconocido.

Este artículo ha surgido de la observación de cómo tanta gente, aunque haga todo tipo de retiros y trabajos personales, no se plantea cambiar nada mientras tenga lo mínimo e indispensable para sobrevivir igual que siempre, sin tener que cambiar nada de como viene siendo hasta ahora; estas reflexiones nacen de la observación de cómo los buscadores espirituales de todo el mundo se acomodan en una idea mejorada de sí mismos para poder seguir siendo lo mismo.

INSISTO EN HACER PREGUNTAS CONFRONTADORAS:

¿Qué hay más allá de lo que conocemos y que nos da seguridad?  ¿Hay vida más allá de la comodidad? ¿Qué ocurre cuando todo se derrumba? ¿Qué es lo que queda después de una tormenta devastadora?

Llevo casi 20 años investigando en todo tipo de abordajes psicoterapéuticos para encontrar alguna técnica o terapia que colabore con la inevitable confrontación que necesita todo ser humano, y no he encontrado nada, ni siquiera aproximado a lo que buscaba, por ello decidí crear hace 15 años una técnica revolucionaria, que ha tenido un gran éxito en la aplicación a miles de personas; la he denominado “No-Terapia”, tiene el respaldo de un largo proceso de investigación y experimentación con decenas de psicólogos y terapeutas.  Es un abordaje que arrincona -a la persona que así lo acepta- a descubrir la verdad detrás de tantas mentiras que se ha creído durante toda la vida.

Esta técnica es esencialmente práctica, se aplica desde una ESCUCHA ENTEÓGENA, en la que se mira, observa, siente y oye cada gesto y expresión oral como medio de observación de cómo cada uno manifiesta sus propios autoengaños a través de lo que dice, y de lo que cuenta acerca de sí mismo mientras está sentado o mientras camina; para así comprobar si el cuerpo, sus gestos y sus movimientos apoya o no lo que se dice. Desde la localización de esos focos infecciosos de mentiras, o nudos de inconsistencias que habitan en nuestro inconsciente, se comienza a introducir afirmaciones conscientes y muy bien prediseñadas, que permiten confrontar las ideas destructivas o limitantes ocultas acerca de las cosas, la vida, las personas, el mundo y de uno mismo.

En el proceso de desarrollar esta técnica me di cuenta de que debía eliminar la intencionalidad de confrontar al otro, porque ningún ser humano tiene porqué estar arrinconando al otro, ya que es una actitud neurótica que produce presión y una reacción egoica que activa más mecanismos de defensa. No hace falta confrontar a nadie porque ya están siendo confrontados de mil maneras por la vida; solo hace falta apoyar sincronizadamente las estrategias confrontadoras de la vida a los humanos, en vez de ayudarnos mutuamente a aguantar o a escaparnos, acompañarlos en el acto más digno que existe de rendirnos.

Se utiliza el lenguaje como un algoritmo transformador de la consciencia, que desestructura las instrucciones inconscientes que nos llevan al fracaso y al sufrimiento.

En definitiva, cada persona que se atreve a atravesar este proceso confrontador, pero de máxima efectividad, puede llegar a conectar con la parte más profunda, tanto la auténtica como la falsa, trascendiendo sus limitaciones y visualizando la auténtica potencialidad, donde reside la esencia del Ser.

Desde ese lugar, esa visión y comprensión todo se vuelve posible. Desde ese momento de despertar de la consciencia, la percepción de lo que nos rodea y lo que nos sucede dejan de ser complicaciones y pasan a ser grandes oportunidades de transformación.

Cada confrontación es una oportunidad que está íntimamente asociada a la posibilidad de que florezca la potencialidad.

Si la vida te ha puesto entre la espada y la pared, comienza a considerar la posibilidad de rendirte, es precioso, pero no por sentirte derrotado, sino porque ya no tienes salida ante algo más grande que tú. Si aun así, sientes la capacidad de seguir luchando en contra de lo inevitable, hazlo sabiendo que más allá de todo lo que consigas está tu alma esperando esa experiencia sublime de que te rindas, para luego poder entregar lo que eres a la existencia.

Alberto José Varela

nosoy@albertojosevarela.com

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