CUANDO LA CONSCIENCIA FECUNDA LA POTENCIALIDAD Sobre el potencial, la esencia, el ser, la presencia y la conexión con lo trascendente.

¿CÓMO PODEMOS SER CONSCIENTES DE LO QUE SOMOS Y VALEMOS?

El viaje hacia el más allá de lo que creemos ser.

 

He recibido una carta de una mujer que trabaja en retiros de superación personal y desarrollo espiritual que plantea un tema apasionante.

Estamos hablábamos del potencial con un amigo y compañero de trabajo, porque él habla mucho de la “presencia” como consciencia de la propia esencia, del propio potencial. Y también ha hablado de que yo tengo presencia – sin embargo- no tengo ni idea de mi potencial ni de mi esencia. NI IDEA.

Y él me dijo que cree que el reconocimiento del potencial debe venir de afuera, que él sólo ahora está empezando a ver el propio suyo, aunque le cuesta y no lo tiene nada claro, a raíz de que alguien de afuera se lo estés haciendo ver…

Entonces, ¿Es posible ver uno su propio potencial, su esencia? ¿O todo esto es otra forma de distraer al inconsciente buscando algo mientras la consciencia se empieza a manifestar a través del Ser aprovechando que el inconsciente está distraído mirando para otro lado?

 

La gente que ha creado una realidad desde lo racional e intelectual, sin que el sentimiento y el corazón tuviera importancia y un gran protagonismo, se instalan en una torre de control mental que le supone una desconexión con su esencia. Cuando esas personas hacen un trabajo personal en el que expanden su conciencia, comienzan a tener una presencia porque son más conscientes de si mismos, pero eso no supone que sean conscientes de su potencial, la primera consciencia es la consciencia del yo, poder ver la estructura de nuestra personalidad reconociendo que eso no es lo que somos, porque si lo miramos creyendo que somos eso nos quedaremos atascados en una mayor identificación con lo que no somos; pero la consciencia de la esencia es una visión mucho más profunda, se adentra en lo transcendente que existe adentro de uno mismo, es acceder a lo que está más allá de lo que se puede ver, tocar u oír.

El tema que se plantea en estas preguntas es ¿Cómo recuperar la conexión con el corazón, con el sentir o con mi Ser?  Porque al estar desconectado no se puede tener consciencia de lo que está más allá de la conexión.  Lo único que se puede tener estando desconectados del corazón es una leve sensación de que hay algo más allá o más profundo, pero no significa que estemos en estado de conexión.  La conectividad directa con la esencia es implacable e indiscutible, cuando se produce no se puede racionalizar, explicar ni intelectualizar, sólo se puede sentir y disfrutar. Esta conexión con lo transcendente también propicia una conexión con las emociones, con el cuerpo y por supuesto con los otros.

El tema central en estas preguntas es la posibilidad de reconectarse con el otro, con los otros; desde el amor, la entrega total y el corazón.  De hecho, que el potencial no visto por uno mismo adentro de uno mismo puede ser activado desde afuera por la visión externa de que alguien pueda verlo, reconocerlo, apreciarlo y valorarlo.

Hay una expresión muy significativa que utiliza esta mujer que hace la pregunta: “MIRANDO PARA OTRO LADO” y la respuesta quiero acabarla con una pregunta ¿Quién está mirando para otro lado?  ¿El inconsciente o la persona que pregunta y que está elucubrando una supuesta estrategia?  Mirar para otro lado es no querer mirar el centro del asunto, es querer distraerse con cualquier cosa para no entrar en conexión visual con lo esencial. Ese mirar para otro lado es de algunos de los personajes que están trabajando para la distracción.

Cuando se viene viviendo toda una vida en el autoengaño, y este se empieza a debilitar o destruir, de repente comienza a llegarnos la verdad de a poco; y en ese proceso se activan nuevas y renovadas resistencias o mecanismos que evitan que ocurra una conexión profunda con el corazón. En este sentido, mirar para otro lado es una actitud muy útil para no entrar, es una manera elegante para seguir procrastinando, no poner la atención a lo esencial permite seguir en la superficialidad.

Pero también es cierto que no se puede acceder a la esencia si no es a través del sentimiento y de la consciencia, a veces en ese orden y otras veces en orden inverso, pero son complementarios, la apertura de corazón y la expansión de consciencia son dos caras de la misma experiencia de conexión.

Estar en un estado de entrega, confianza y apertura es lo que nos permite estar disponibles a la llegada del misterio, en definitiva, eso que somos y que hay en nuestro ser es un misterio, la esencia es algo misterioso, y la conexión sensible y consciente con ello es lo que transformará nuestra vida.

 

Alberto José Varela

nosoy@albertojosevarela.com

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