¿SANAR LA SANACIÓN? Sanación Trascendente (1ra parte) Un concepto que dará la vuelta al mundo.

LA SANACIÓN ESTÁ ENFERMA.

Un enfoque trascendente que puede ayudarte a comprender aspectos profundos de la enfermedad.

La Sanación Trascendente es un concepto de sanación orientado a la sanación. Se basa en la reconsideración del significado de sanación y de lo que es y supone un proceso sanador.

Uno de los temas en los que profundizamos es el cuestionamiento de todo aquello que creemos que es sano y la reconsideración de todo lo que no sea sano practicar.

Está orientado fundamentalmente a terapeutas, facilitadores, guías, sanadores, maestros y también a profesionales de la salud, No está orientado a enfermos, ni a pacientes o clientes, ni a gente que esté buscando sanarse, aunque todos ellos pueden extraer buenas ideas para si mismos y acceder a un proceso de sanación a través de este método.

Es un oportuno momento para sanar la sanación. La sanación, tal como la conocemos, está infectada de ideas y conceptos difusos y poco precisos que alejan a las personas a que suceda. La sanación ha sido infectada por el virus del condicionamiento humano, pero su esencia puede rescatarse.

¿QUE CARACTERÍSTICAS O SÍNTOMAS TIENE LA ENFERMEDAD DE LA SANACIÓN?

QUE SE PRACTICA DESDE UN EGO SANADOR: Los sanadores creen que sanan a otros, o que las técnicas sanan, o incluso que las medicinas naturales sanan. Todavía no se comprende que la sanación no depende de egos ni herramientas ni métodos, sino que tiene su autonomía energética y por tanto su propio poder. Lo único que se puede hacer es despejar el camino para que llegue, no interferir con nuestro ego para que haga su trabajo.

QUE ESTÁ ENFOCADA A LA ENFERMEDAD: La sanación tal como se plantea está orientada a la enfermedad y no a la salud; a calmar los síntomas y el malestar que produce y no a eliminar las causas y el condicionamiento sobre el que se mantiene.  Si la enfermedad es una enemiga hay que atacarla, y todo ataque fortalece al enemigo. No es admisible crear una división entre salud y enfermedad sino verla como dos caras de la misma moneda. Si se ataca a la enfermedad se ataca a la salud inevitablemente.

QUE SE PLANTE COMO UNA META U OBJETIVO QUE ALCANZAR: La sanación se propone como algo que se pueda conseguir, como si los seres humanos pudiéramos sanarnos a través de algún método, técnica o proceso. Bajo el lema: “Si haces esto o aquello, obtendrás la sanación”. Como si se pudiera alcanzar, o como se pudiera ir hacia ella. La sanación no es algo a lo que se llega por hacer una serie de cosas, sino una actitud que se adquiere ante la vida y lo que en ella nos sucede. No es un resultado sino un proceso.

Aspirar a sanar la sanación es meterse en líos con los sanadores. Pero ya estoy metido en este lío.

El espíritu humano ya está sano, la sanación es la naturaleza misma del Ser. Nuestro ser ya está iluminado. Nuestro espíritu está despierto desde siempre. Esta realidad interna se ha olvidado, ocultado o bloqueado, perdiéndonos en la confusa y condicionada periferia. A partir a ahí, todo lo que se trata está relacionado con la manifestación externa del malestar e incomodidad interna, y por tanto todo trabajo que se haga para resolver lo que se manifiesta, omitirá inevitablemente la búsqueda del origen. Ha habido una distracción que lo distorsiona todo.

FLUIR MÁS ALLÁ DE LA RESISTENCIA, LA NEGACIÓN Y LOS APEGOS.

La sanación que conocemos supone un proceso en el que se recupera la salud, es decir que hay que hacer algo para que la salud suceda.

Una persona dice tener cáncer, que ha comprendido el mensaje que esa enfermedad le ha traído, que está agradecida por haberse dado cuenta de lo que la produjo porque eso la hizo cambiar de actitud con la vida. Esa persona puede no curarse del cáncer, pero ya está sana. Asegura estar a gusto con el hecho de que la enfermedad le quite la vida, lo acepta. No se resiste al dolor que le produce, no la rechaza, no protesta, no guarda rencor, no se victimiza, incluso utiliza la visita de la enfermedad para ver, sentir y comprender, para agradecer y evolucionar. Cuando no hay lucha ni pelea es muy probable que haya llegado la sanación porque se trataría de una persona que está fluyendo con la vida y lo que ella le da. Está sana porque fluye y acepta. La sanación es esa actitud, una predisposición a la gratitud.

Todo lo que fluye en la existencia está sano. Y todo fluye en la existencia, incluso los seres humanos están fluyendo, les guste o no, quieran o no, el fluir de la vida va más allá de todas las resistencias, negaciones o apegos que tengamos.

Desde nuestro ser espiritual todos estamos sanos, siempre lo hemos estado y siempre lo estaremos, en este sentido sería imposible enfermarse psicoemocionalmente; pero la enfermedad es una creación de la mente humana que desea sufrir y con ello llamar la atención, buscar ayuda, ser considerado, sentirse importante, etc.   Las enfermedades están alojadas en la mente y el cuerpo, en el cerebro y en las células, nacen en la mente y se instalan en la células ya que el cuerpo es inocente por tanto recibe incondicionalmente todo lo que el proceso de pensamientos le envía.  Es tan importante reconocer la existencia de las enfermedades como su origen.

La enfermedad es un conflicto psicológico creado por una mente que quiere perpetuarse en sus condicionamientos. La enfermedad, que puede ser mental y/o física son dos caras de la misma realidad. Desequilibrio, desarmonía, rechazo, rencor, impotencia, disconformismo, resentimiento, queja, odio, ira…  son algunas de las palabras que definen esa realidad interna. Debiéramos llamar de otra manera a los malestares físicos o psicológicos, quizá patologías, cuadros, expresiones, pero no enfermedad, pues esta está relacionada con una actitud interna, un estado emocional y/o un conflicto existencial que no se asume. Para mi estar enfermo es no estar en un lugar interno de comprensión.

La organización mundial de la salud define a la enfermedad como ausencia de salud, y a la salud como ausencia de enfermedad. Detrás de ambas definiciones ¿Cuál es la ausencia verdadera?

La perpetuación de cualquier especie animal o vegetal depende de que haya reproducción, evolución, preparación para sobrevivir ante las dificultades y alimentación permanente. La perpetuación del condicionamiento funciona igual que una especie viva, la manera de reproducirse, evoluciona y crecer es a través de la incomprensión.

El condicionamiento es la suma de todas las respuestas que te dieron sin que tú hayas hecho ninguna pregunta. Es todo lo que te han metido en la cabeza sin que tú hayas podido experimentar por ti mismo. Son todas las ideas que los demás te impusieron acerca de las cosas y que tú no has podido descubrir por ti mismo. La suma de condiciones que se han instalado en la mente del ser humano son la base desde donde surge toda incomprensión, y por tanto la enfermedad. Si hay que sanar algo es la incomprensión y esta está asentada sobre la identificación. Quizá la ausencia es de comprensión.

La identificación es el mayor de los condicionamientos, incluso tiene tanto poder que dirige a todos los condicionamientos. La identidad es la idea que te han impuesto de lo que eres a través de un proceso de indentificación. Es la creencia que se ha encarnado sobre ti mismo. El resto de los condicionamientos van a estar al servicio de este. Por ello afirmo que la identificación es la madre de los condicionamientos, y estos son el mayor trauma humano, de donde surgen los principales conflictos, o lo que yo llamo enfermedad. Cuando nos identificamos dejamos de comprender, o mejor dicho comenzamos a vivir en la incomprensión porque nos salimos de la unidad.

Uno de los aspectos más difíciles de superar de la identificación, porque al pensarlo nos surge la idea de que si nos desidentificamos se van a perder todos los beneficios aparentes que nos proporciona toda identificación. Nos identificamos con la enfermedad porque nos da muchos beneficios a los que luego no queremos renunciar si se deja de ser un enfermo.  Si alguien recibe un pago mensual por la enfermedad que tiene le será muy difícil abandonar la enfermedad o mejor dicho separar la identidad de la enfermedad. Si la enfermedad hace que mucha gente se te acerque, se interese por ti, e incluso que te muestre afecto, te será muy difícil abandonar la enfermedad. Son algunos de los tantos ejemplos.

Dentro de las identificaciones que tenemos hay una que es la que más sufrimiento ha creado, es la identificación con la enfermedad. Sobre esta identificación que se manifiesta en las expresiones “SOY UN ENFERMO” o “ESTOY ENFERMO”, se ha desarrollado todo el sistema terapéutico, de salud, y de sanación.

Si una persona tiene una enfermedad y es tratada como un enfermo se le está ayudando a perpetuar esa enfermedad. Se atornilla el problema.

No hay enfermos ni gente que está enferma. Ser y estar, es identificarse con algo. Ni somos enfermos ni estamos enfermos. Tenemos enfermedades. Eso es todo, no hay más.  No es necesario tratar enfermedades sino a personas que aún no aceptan, que aún no han comprendido que no son eso.

RESIGNIFICAR LA ENFERMEDAD: Se define enfermedad como algo negativo, malo, que hace sufrir. Pero la enfermedad es la visita de una energía que viene a traer un mensaje, a hacernos ver algo que no alcanzamos a ver. Si no llamáramos enfermedad y le llamáramos visita del más allá, cambiaríamos la actitud que tenemos frente a ella. También podríamos decir: es un sistema interno que se ha activado para reequilibrar algo que estaba desequilibrado. Es la manifestación de algún desequilibrio interno para que entremos en consciencia de ello. Podemos redefinirla y resignificarla.

Ver la enfermedad como camino, como símbolo, como método… es la nueva visión de la enfermedad, es considerarla como una luz que viene para hacernos ver algo, incluso a sanar.

Entonces se supone que debemos aceptarla, recibirla, abrirle la puerta y dejarla entrar para que nos entregue el mensaje.

Para mí, cada vez que una enfermedad me ha visitado, he sentido más o menos lo mismo, como una energía poderosa que se apoderaba de mí; ante eso, desde mi alma adopto una actitud de total predisposición a dejar que me posea, sencillamente sintiéndola, agradeciéndole, observándola, aceptándola… y es tanto lo que me ha enseñado cada dolor, cada malestar, cada enfermedad…

Cuando mi hija de apenas 6 años enfermo de epilepsia, me postré de rodilla a reconocerla, a agradecerle, supe que esa enfermedad seria parte de la vida y desarrollo de mi hija.  Luego de 3 años y que la enfermedad se marchó, nos ha dejado tantas enseñanzas, experiencias únicas;  cada ataque de epilepsia era un encuentro con el amor y la comprensión, cada vez que llegaba yo mismo le enseñaba a mi hija a recibirla y no resistirse, a entregarse y confiar que su cuerpo sabe qué hacer. Nos permitió a su mama y a mi mirarla con amor, transmitirle la incondicional aceptación a lo que viene y lo que es. Ha calado profundo en el ser de nuestra hija, y nos ha dejado una enseñanza que no tiene precio.

Bendita enfermedad.

La consciencia de la conciencia es supraconsciencia. La sanación de la sanación es trascendencia.

 

Alberto José Varela

nosoy@albertojosevarela.com

 

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Alberto José VarelaJoan Català Mascaróvicente Recent comment authors
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vicente
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vicente

Maravilloso articulo. Pone palabras a mis intuiciones.Gracias.

Joan Català Mascaró
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Joan Català Mascaró

Gracias.

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