LIMITACIONES DEL USO DE MEDICINAS ENTEÓGENAS Y HERRAMIENTAS TERAPÉUTICAS COMO “TÉCNICAS” PARA LA TRANSFORMACIÓN HUMANA. (1ra Parte) ¿Por qué no funcionan las técnicas en los seres humanos? ¿A qué se debe la limitada duración del interés que se les da al comienzo? ¿Cuál es el motivo por el que sirven para un determinado tiempo y luego dejan de funcionar? ¿En qué fallan las herramientas por mas buenas y efectivas que sean? ¿Por qué sentimos que no hay métodos ni sustancias iluminadoras que puedan resolver los problemas de fondo?

EL GRAN DEBATE DE CAMBIAR LO INTERNO DESDE EL EXTERIOR O LO EXTERNO DESDE EL INTERIOR

Si bien es cierto que hemos hecho todo lo que podíamos ante el semejante lío en que estamos metidos los humanos, pero también podemos reconocer que es momento de ir más allá de lo externo, es hora de transcender las herramientas y técnicas para llegar al alma del asunto que tanto nos preocupa y que pareciera que no tiene fin.

 

Todas las personas que estamos haciendo algún trabajo con nosotros mismos a nivel interno, nos beneficiamos en una mayor calidad de vida, mejoramos nuestra salud, levantamos el estado de ánimo, liberamos emociones, resolvemos algunos asuntos preocupantes; y con algunos resultados parciales y más o menos superficiales, llegamos a creer que nos hemos superado o incluso sanado; que hemos “hecho” lo que debíamos para estar bien, PERO…  si consultamos íntimamente en un dialogo interno con nosotros mismos, sin que nadie nos oiga, comprobaríamos que esa voz interna nos diría que todavía no hemos arrancado el sufrimiento de raíz, o dicho de otra manera que seguimos más o menos igual; ahora, como hemos “hecho” muchas cosas para encontrar la solución, llegamos a pensar que con “hacer el trabajo” habiendo utilizado las técnicas, ya está solucionado el problema, pero no es así, lo sabemos; de ahí que necesitamos autoengañarnos para crear la ilusión de que el trabajo está hecho y no hay mucho más por hacer.  En el fondo, sabemos que todavía tendremos que seguir buscando. Al menos, si continuamos buscando calmaremos la ansiedad.  Lo “hecho” hasta ahora ha sido una aspirina que nos ha aliviado los síntomas; mientras tanto el alma agoniza lentamente en el letargo de procesos que no llegan a ninguna parte más que a posponer la solución.

Para poder profundizar en lo que nos está ocurriendo, lo primero a considerar es qué es una técnica y qué es un ser humano.  TÉCNICA es un conjunto de procedimientos o recursos que se usan con destreza y habilidad. El SER HUMANO es una semilla de extraordinaria potencialidad que por no poder desarrollarse internamente ha quedado reducido a un conjunto de comportamientos y síntomas que apenas pueden ser modificados o mejorados, desde fuera. No es compatible trabajar la evolución interior de un ser humano ilimitado y espiritual con “técnicas” que son útiles para máquinas limitadas y sin consciencia.

Entre las técnicas, las medicinas enteógenas y las practicas orientales, por un lado, y los seres humanos con sus problemas y enfermedades, por otro lado, hay una íntima relación de amor y odio a la vez.  Es el conflicto entre lo externo y lo interno. Es como el romance macabro entre un ordenador y el técnico que lo repara para que siga funcionando pero a la inversa; ¿Qué ocurriría si la maquina fuera consciente y el que la trata de reparar no lo fuera? Este es el conflicto, que lo externo es limitado, programado y estructurado, mientras que lo interno es infinito, misterioso y caótico.

Cuerpo y mente, emociones y organismo, están dentro de la misma cárcel y tienen el mismo problema de fondo que ninguna técnica, ninguna medicina psicoactiva, ningún maestro ni chamán podrá reparar. Los problemas psicoemocionales y físicos tienen una íntima relación, esta realidad se puede apreciar ya que a veces el mismo problema revienta a través del cuerpo y a veces revienta por la mente. EL PROBLEMA ES QUE EL SER HUMANO HA QUEDADO REDUCIDO A UNA MÁQUINA QUE DEBE FUNCIONAR BIEN PARA CUMPLIR Y PRODUCIR. Haber sido adaptado en contra de su naturaleza para funcionar como máquina es el punto profundo a resolver.

Si lo abordamos desde fuera, como cualquier robot, a veces le falla el programa, otras veces se avería mecánicamente, y es entonces que necesita atención, reparación, mantenimiento, puesta a punto, limpieza o renovación.  La máquina necesita del técnico cada vez que deja de funcionar o que funciona mal. De igual manera las personas necesitamos de terapeutas, psiquiatras, médicos, sanadores o chamanes que operen desde fuera en el complejo mecanismo interno que tiene muchas averías, y que cada vez que deja de funcionar requerirá de técnicos mucho más expertos que sepan utilizar herramientas mucho más sofisticadas.  Por otro lado, el hecho de que sigan apareciendo más y más técnicas nos renueva la esperanza de que algún día llegará aquella que lo arregle todo y desde la raíz. Solo la muerte podía hacer eso, pero en la vida las cosas son de otra manera porque todo está fluyendo, ocurriendo, sorprendiéndonos con la infinita variedad de confrontaciones que nos envía. Asombrándonos cual maestra que nos prueba y somete a todo tipo de exámenes para ver si hemos evolucionado o no.

Hay algo muy concreto y preciso a lo que nos cuesta mucho entrar, y es el primer paso para entrar dentro y hacernos caso del proceso de evolución interior, es al hecho de que somos una mentira más o menos organizada, coherente y constante. Una persona se mira a si misma por lo que le han hecho creer que es y no por lo que puede llegar a ser, y con eso se le condena a no poder ir más allá de las limitaciones impuestas. Las condiciones se convierten en una prisión. La cárcel es fría, incomoda, agobiante, pero reconozcamos que es segura y no se arriesga casi nada. Llegamos a la conclusión de que afuera no hay ningún lugar a donde ir. Este es uno de los mayores y más fuertes condicionamientos humanos: “Fuera de donde estoy o de lo que creo ser no hay nada más”

El ser humano ha quedado reducido a una máquina

Este es el único punto de vista científico posible hasta ahora. Una teoría basada en la observación de la experiencia de cómo vive y como es la vida de la mayoría de ellos. Es una idea muy antigua que el ser humano es una máquina, a mediados del siglo 19 la Psicofisiología ya daba una definición muy buena sobre la mecanicidad del ser humano.

Cuando una persona no puede tomar casi ninguna decisión sin estar influenciado por el entorno es porque ha sido condicionado, ha cedido el poder a los otros.  El humano actual es incapaz de hacer un movimiento si no recibe impresiones exteriores. Una maquina utilitaria, programada para trabajar, para cumplir con sus obligaciones, para obedecer órdenes y para sostener al sistema que supuestamente nos cuida, nos protege y nos da lo que nos gusta.

Y con todo ello se ha olvidado de quien es y de donde viene, solo tiene la idea de un sobrio destino: la muerte.  Como si fuera un teléfono móvil que es consciente de su obsolescencia programada, tiene encriptada una fecha de vencimiento que pondrá fin a su utilidad, a partir de ahí la persona se jubila y espera con agonía la muerte.

Nos preguntamos ¿Por qué no funcionan las técnicas en los seres humanos? Porque los seres humanos, según lo que verdaderamente son no pueden ser tratados con técnicas ni herramientas, porque los seres humanos no son máquinas ni programas informáticos que se puedan reparar para que sigan funcionando.

Las técnicas, los métodos, los sistemas de trabajo interior han sido planteados concibiendo al ser humano como una máquina que debe funcionar de una determinada manera, y si no funciona debe ser reparada. Si la maquina tiene desperfectos físicos puede recurrir a la medicina y tomar medicamentos, si la persona tiene desequilibrios e inconsistencias en el programa que le instalaron, debe acudir al psicólogo y si es muy grave la avería del sistema debe ir a un psiquiatra que le pueda hacer funcionar con normalidad, incluso a base de consumir grandes cantidades de fármacos que le permitan anestesiarse y no darse cuenta de lo mal que está. Si la maquina tiene preguntas existenciales que no puede responder y no puede dormir por ello, seguramente irá de algún maestro o gurú; si su inquietud es más profunda acudirá a alguna escuela terapéutica, filosófica, esotérica o espiritual.

En el fondo una gran mayoría de personas a las que se le avería el sistema operativo es gente que se ha cansado, son personas que se han hartado y aburrido de los programas que le controlan, quieren dejar de ser máquinas y de vivir como mecanismos programados, de ahí que entran en desequilibrio, de ahí la desarmonía y los trastornos que no le permiten seguir funcionando.

Un humano es mucho más de lo que hace, piensa, siente, cree…  hay una parte interna, espiritual y transcendente que va mucho más allá de cómo funciona, de lo que produce o lo que llega a tener.

Es cierto que las personas estamos mucho peor de lo que creemos, pero también es cierto que podemos estar mucho mejor de lo que jamás hemos imaginado, y eso depende de que tengamos el coraje de ver la situación en la que estamos, que nos animemos a abordar de raíz el lio en el que estamos metidos para luego convocar todos los recursos internos que son propios de nuestra naturaleza divina, infinita y eterna.

La investigación de la psicología no oficial ha abierto muchas puertas para el abordaje de la problemática humana; en vez de basarse en anticuadas premisas que consideran limitadamente al ser humano como un conjunto de comportamientos que puedes ser observados, analizados y modificados, se apoya en el hecho misterioso de todo lo que puede llegar a ser, descubriendo y manifestando su potencialidad oculta.  Si el humano es lo que le han hecho creer que es, entonces es estático y frío, una consecuencia del pasado y de las influencias de lo externo, un sonámbulo dirigido por un programa, un muerto en vida. Pero si se atreve a abandonar las creencias acerca de si mismo, puede adentrarse en su potencialidad y desde su esencia sanar la herida de haber sido esclavizado. Se inicia así un camino hacia la libertad de Ser.

Un proceso de cambio o sanación no es un “trabajo” que las personas tengan que “hacer” sino una apertura espontánea hacia el florecimiento de lo que son, aunque aún no se ha manifestado.

“Lo que eres ahora es una consecuencia del pasado, lo que puedes llegar a ser es el resultado de lo que ahora mismo comprendas acerca de tu potencialidad”.

LLEGAR A SER, es la realización del alma humana, pero antes debe dejar de ser la mentira que es o le han hecho creer que es, debe darse cuenta que no es lo que creía y luego reconocer en su corazón lo que puede llegar a ser. Ser conscientes de la esencia es el primer paso hacia la libertad.

Cuando pienso en lo que debo hacer y luego lo hago, consigo resultados, llego a muchos objetivos que me propuse, pero no disfruto el proceso porque me olvido de lo que soy.  Cuando sólo me centro en aquello que soy sucede un auténtico milagro, me reconozco, puedo ver en mi la creatividad, el coraje, la originalidad, la picardía, la sensibilidad y por supuesto también la locura; es ahí cuando Soy. Y en ese momento surgen tantas cosas en mí que no puedo dejar de hacer todo aquello que nace en mi corazón como una emanación natural de mi Ser. Así es como estoy creando día a día mi pareja, mi hogar, mi familia y esta organización internacional: SIENDO YO MISMO. A partir de ahí todo lo disfruto, pero si no soy, todo es una molestia, una exigencia y una carga.

Tanta gente trabaja toda la vida y nunca llegan a Ser. Hay tantos que llegan a ser famosos y reconocidos, pero aun no llegan a Ser. Hay tantos empresarios que son millonarios, pero no son ellos mismos. Tantos estudiantes han llegado a ser profesionales, pero no Son. Cada vez hay más gente trabajando en ellos mismos olvidándose de Ser. Existen millones de hombres y mujeres que son padres, pero aún no han llegado a Ser; y también hay miles de millones de niños de todo el mundo que por Ser solo pureza están abiertos desde su inocencia a ver referentes auténticos, quieren ver a papá y mamá por lo que son y no por lo que hacen o tienen.

¡SER!, es el gran desafío para quienes quieren realizarse.

Y cuando esta decisión se toma desde dentro, entonces todas las técnicas y herramientas comienzan a funcionar de maravilla, es a partir de esa decisión que los métodos y sistemas cobran sentido en nuestro proceso de evolución interior. Sencillamente porque ya estamos dentro, y desde ahí todo el mundo, la vida y los otros pasan a ser el escenario en donde se va a expresar nuestra autenticidad.

 

 

(La niña de la foto es Luz del Sol, de 10 meses de vida. Estuve 4 días con ella y me inspiró a Ser yo mismo.)

Alberto José Varela

nosoy@albertojosevarela.com

 

 

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