LOS PERJUICIOS COLATERALES DEL TERRORISMO.  ¿Cómo repercute el miedo en nuestras vidas?

TERRORISMO, MUERTE, MIEDO, ESCLAVITUD Y SUFRIMIENTO QUE NACEN DEL NIÑO HERIDO QUE LLEVAMOS DENTRO

¿Un desenlace trágico en los humanos del tercer milenio o una transformación definitiva?

 

El problema más importante que produce el terrorismo es la muerte de tanta gente inocente. La pena, dolor e impotencia que siento ante esto es infinita. Pero quitar la vida o otros no es el único problema, hay otros muy graves y de repercusiones mucho peores, como son las decisiones que se toman basadas en el miedo que produce el terrorismo. Porque toda decisión que surge del miedo produce odio y más resentimiento; produce venganza y más violencia. En definitiva, el terror genera más esclavitud y sufrimiento. Cuando el miedo no se puede trascender, se transforma en una energía virulenta y destructiva. Ese miedo que viene de muy lejos, en los seres humanos tiene su origen en las débiles estructuras psico-emocionales de los niños, que son las que acaban convirtiéndoles en seres sumisos, resentidos y cobardes.

Desde el miedo no superado estamos tomando casi todas las decisiones de nuestra vida, ésta es la tragedia humana. Todas las tiranías se han producido a raíz del miedo de los pueblos. Si los ciudadanos temen a algo, aparece un supuesto salvador (el tirano), que va a proteger a la gente del enemigo que les amenaza; y lo peor es que casi siempre esa amenaza y ese miedo es creado en secreto por el mismo tirano que tiene un plan estratégico para dominar al pueblo.

Mientras el terrorismo crea muerte intentando dañar el estado de bienestar, las leyes y decisiones de los gobiernos quitan cada vez más libertad a las personas. En cualquier momento nos van a poner a todos un chip dentro del cuerpo para tenernos controlados con la excusa de que hay que evitar actos terroristas. Éste es un ejemplo de invasión a la privacidad y a lo que vamos a ser sometidos como consecuencia de decidir desde el miedo.

Estamos en un mundo donde conviven realidades tan diversas como contrarias. Totalitarismos con democracias, grandes fortunas con miseria, terrorismo con altruismo, gente que mata con gente que cuida la vida, odio y amor, destrucción y creatividad, disfrute y sufrimiento, hambre y abundancia, manipulación y confianza, y por encima de todas estas diferencias, hay dos grupos mucho más contrapuestos que todos las anteriores: la gente que decide desde el miedo y la gente que decide desde el coraje. El coraje está dando un nuevo tipo de poder a gente que no lo tiene, y esto es algo que resulta muy atractivo para muchos jóvenes: morir con el coraje de hacer algo, aunque sea algo sanguinario y destructivo. Si alguien quiere morir auto-inmolándose para demostrarse el coraje y poder que tiene, ahora ya sabe cómo hacerlo, y muchos jóvenes se suman a ejércitos suicidas, sabiendo de antemano que van a inmolarse en algún momento. En muchos de esos ejércitos hay largas listas de espera.

Cada uno de los seres humanos que vivimos en este planeta tenemos muy ocultos los códigos y las claves del porqué ocurre todo esto. Cada persona tiene dentro de sí mismo, las raíces de todo lo que nos está ocurriendo fuera. En ese sentido, sería una actitud evolucionada el poder ir mucho más allá de los análisis que se hacen sobre: “cómo resolver el problema del terrorismo”. Porque las absurdas propuestas de no dejar entrar inmigrantes, de construir muros en los límites geográficos o de declarar la guerra a los terroristas, antes que resolver, agravarán evidentemente, mucho más la situación. Llevamos décadas dándonos cuenta de que las soluciones que se proponen empeoran la situación cada vez más.  El problema ya no radica en que sean jóvenes de otras nacionalidades, porque ahora son alemanes, franceses, españoles, etc., que se han convertido en suicidas terroristas. El virus se ha colado dentro del tejido social de países desarrollados. El enemigo está dentro y es de nuestra misma nacionalidad.

Se trata de explicar la existencia del terrorismo, argumentando que hay muchos jóvenes que ni estudian ni trabajan y viven sin motivación y susceptibles de que se les implante alguna ideología de muerte y venganza. Pero a mi entender, aunque se les diera trabajo a todos los jóvenes del mundo, no se resolvería el problema de raíz, sencillamente porque es mucho más profundo, y tiene que ver con los cimientos levantados en los niños hasta la edad de la adolescencia.

Gran parte de los humanos vivimos en un estado de desigualdad, de injusticia, de desequilibrio e indiferencia; cargados de resentimiento, odio y desidia; sumisos, anulados y marginados. Un gran caldo de cultivo para todo tipo de manifestaciones, tanto individuales, familiares como sociales, que han adquirido una escala global. El problema está casi extendido a cada rincón del planeta. Pero, ¿cómo queremos resolverlo? ¿Suspendiendo los vuelos a todos los países terroristas?

¿Por qué no se aborda el tema desde la comprensión de que tenemos un caduco sistema educativo? ¿Por qué no se trata de ir a la raíz del sinsentido de las metas y objetivos que se plantean en los programas formativos? ¿Por qué no se habla de la insuficiente dosis de amor, aceptación y cariño que dan los padres a sus hijos? ¿Por qué no se aborda la absurda necesidad de tener que creer en algo o alguien? ¿Por qué no se dice ya de una vez que las religiones no se deben imponer a ningún niño del mundo?  Se está viendo que todo terrorista tiene algún tipo de fanatismo religioso, y tiene causas religiosas para matar, al igual que lo ha hecho en otras épocas el cristianismo católico.

Abusamos, humillamos, traicionamos, rechazamos, marginamos, herimos y maltratamos a los niños de tantas maneras…

Si una sociedad estuviera basada en el amor, la confianza y la libertad, sería tan atractiva que todos los integrantes estarían entregados y satisfechos, y no habría ninguna grieta por donde se pudiera colar la idea suicida ni la terrorista. Pero amamos más las creencias religiosas que a los niños.

En la base de todo lo que nos ocurre subyace el hecho de que hay niños que en su momento recibieron lo que no merecían recibir, y otros que no recibieron lo que necesitaban recibir. Esa descompensación ocurrida en el alma del niño contiene los secretos de la desgracia humana. El desamor y el autoritarismo en que se crían los niños humanos es el cimiento de todo lo que estamos viendo y viviendo. Y no solo me refiero al terrorismo, sino también al hecho de que, por ejemplo, hay un millón de personas que se suicidan al año, o millones de personas viviendo en la depresión, la miseria y la enfermedad. Me produce un grave TERROR interno el ser testigo de semejantes desgracias, y sobre todo que se sigan planteando soluciones desde la superficie, cuando estas desgracias provienen desde lo profundo del ser humano.

Una nutrición holística orientada a los niños sería uno de los grandes cambios que habría que abordar para que virara el rumbo de este desgraciado camino que estamos recorriendo. Los niños no solo tienen derecho a alimentos y medicinas, sino a un lugar digno y seguro donde vivir; a criarse con Amor, Aceptación, Confianza, Libertad, y a una educación esencialmente creativa, que no les condicione ni les esclavice.

¿Queremos ir a la raíz de los problemas y solucionarlos desde el origen? Entonces, ¡atrevámonos de una vez a poner toda la prioridad en los niños de este mundo! ¡POR FAVOR!

En nuestro Programa de Recuperación, que aplicamos mediante una secuencia de actividades terapéuticas en las que utilizamos ayahuasca, abordamos la realidad de las heridas internas que tienen todas las personas desde que son niños. Y podemos comprobar la influencia que en el 100% de los casos han tenido esos traumas de niños con los problemas que actualmente sufren, así como las dolorosas consecuencias que tienen que pagar por ello.

Vivimos en un mundo con más de 7.000 millones de niños heridos. de una población total de unos 7.000 millones de humanos.

Como en nuestros Retiros con uso psicoterapéutico de Ayahuasca no está permitida la entrada de “niños” menores de edad, nos dedicamos especialmente al niño herido que todos llevamos dentro. Cada participante trae más o menos escondido, o a flor de piel, las heridas ocasionadas cuando era niño. Por eso abordamos el pasado individual con amor y consciencia, porque sabemos que si esos traumas se trascienden, esas personas están listas para vivir sin resentimiento, sin necesidad de vengarse de la sociedad, sin odio hacia los otros, sin ningún rastro de querer suicidarse ni de maltratar a nadie. Es en ese momento que le llamamos de “sanación”, en el que surge un coraje orientado a la vida, no a la muerte; un coraje a vivir, no a matar. Es por eso que las personas que dan este maravilloso paso se predisponen a tomar decisiones con coraje, haciendo lo que sienten en su día a día, aunque tengan que perder cosas de aparente valor; dejándose guiar con el corazón aunque no tengan apoyo y reciban amenazas; expresándose libremente sin culpa y miedo ante lo que otros puedan decir o pensar y a pesar de pagar el precio de ser rechazados.

Estoy  describiendo a un tipo de seres humanos maduros, valientes, responsables, respetuosos consigo mismos y con la vida, y en todas sus manifestaciones. Un ser humano que ha evolucionado interiormente por gestionar una transformación definitiva al sanar a su niño interior. Porque es sanando a ese, nuestro niño, cuando solo queda lugar para el Amor.

Desde la empresa Inner Mastery International y los eventos que organizamos, estamos proponiendo a la gente que viajen a lo más hondo del inconsciente para plantar la bandera de la paz. Es un viaje tremendo, complicado y heroico, una auténtica hazaña que ya muchos estamos realizando.

Y es por eso que ya hay miles de personas que jamás participarán de ninguna guerra…

Continuaré mientras pueda, dedicando mi vida a esta labor.

Alberto José Varela

[email protected]

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Ruben Cobos
Ruben Cobos
3 years ago

Gracias por este artículo, es muy alentador. Me alegro de haberte conocido

Hendara Rico
Hendara Rico
3 years ago
Reply to  Ruben Cobos

Gracias Ruben, te enviamos un abrazo, esperamos verte.

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