MADURANDO, SANANDO, CRECIENDO, ABRIENDO, FLUYENDO Y COMPARTIENDO. (1RA PARTE) Uno de los grandes secretos de nuestra propuesta para la transformación del ser humano es la comprensión de que TODOS estamos en proceso.

EL DERECHO DE SER PARTE DE TI Y QUE TU LO SEAS DE NOSOTROS.

Un método fundamentado en la aceptación e incondicionalidad de quienes lo implementamos.

“La transformación global se inicia cuando incorporamos al otro dentro de nuestro corazón. Esto se debe a que la humanidad funciona desde un resentimiento hacia lo externo”

En la foto de portada esta Elián Varela (Uno de nuestros profesores y mentores de facilitadores) apoyando a Sergio Sanz (Uno de nuestros EX integradores internacionales), en un momento terapéutico que compartimos en intimidad cuando nosotros nos trabajamos profundamente, porque sabemos, que la calidad de lo que ofrecemos, depende en gran medida de la calidad de nuestro propio proceso de evolución interior.

Muchos de los facilitadores e integradores o terapeutas no pueden continuar con el proceso que proponemos de formación interna porque llegan hasta un punto en donde el precio de dar vuelta la página es muy alto, se siente como que para iniciar un futuro haya que pagar con todo el pasado la entrada a ese misterio, por ello prefieren continuar su camino fuera de nuestra organización, pero nos llega gente mucho mas dispuesta a profundizar más.

Nos reunimos cada mes para hacer nuestros propios retiros internos, donde tomamos medicinas ancestrales, nos hacemos terapias a nosotros mismos, nos confrontamos y sacamos a la luz todo aquello que está en la sombra de nuestro inconsciente, de esta manera podemos detectarlo para poder sumergirnos en las raíces y disolver lo que limita e interfiere en la manifestación de nuestra esencia.

Los procesos de evolución de mi gente es la máxima garantía que puedo ofrecer a todas las personas que participan en nuestros retiros. Cuando digo “mi” gente lo digo en serio y con consciencia, porque lo vivo como algo personal y además porque cada uno de ellos son míos en el sentido de que los he introducido en mi corazón, los quiero a cada uno de ellos porque están en mi, les acepto y por eso les apoyo desde esa parte de mi que está tan agradecida por haber trascendido a tantas tonterías que no me permitían ser y expresar lo que soy. Mi misión es apoyarles en su proceso de florecimiento. No se puede apoyar a nadie que no se acepte. No se puede amar a nadie a quien le pongas condiciones. No se puede estar en armonía con otro si no lo incorporas dentro de ti.

Cada persona que forma parte de esta organización están en un punto diferente, apasionantemente desafiante, misteriosamente irrepetible, sorprendentemente perfecto dentro del proceso individual que llevan a cabo. Justamente el proceso de evolución interior de quienes me acompañan en este proyecto de expansión internacional de la maestría interna, está basado en la ACEPTACIÓN INCONDICIONAL. Perdón por la redundancia, pero aceptar y ser incondicional son la misma cosa vista desde dos ángulos diferentes.

La aceptación surge de un yo que ha madurado y ha dejado atrás la necesidad de rechazar, que ha comprendido la perfección de todas las cosas, que ya no necesita proyectar en otros y entonces acaba siendo esclavo de la aceptación; no poder  rechazar es algo tremendamente confrontador para un ego que vive de la crítica y el juicio, pero es algo que llega naturalmente cuando la consciencia se ha expandido a tal punto que ha incluido e incorporado a los otros dentro del corazón. La incondicionalidad surge de un Ser que ha evolucionado a tal punto que puede verse reflejado en los otros cuando se mira más allá de las limitaciones. Entre el rechazo y la aceptación se debate dar el salto del YO SOY YO y TU ERES TU,  al YO SOY TU y TU ERES YO.  La aceptación nos reúne y nos funde con el otro.

Ser incondicional es amar sin condiciones, no depende de que los otros sean de determinada forma sino de la decisión interna de ver a todas las criaturas vivas como una parte de uno mismo. El amor debiera dejarse de llamarse amor, porque es una palabra muy contaminada o cargada por erróneas interpretaciones, pero la incondicionalidad no da lugar a confusión ni a interpretaciones equivocadas. La incondicionalidad está relacionada con el infinito y la eternidad, con la mirada espiritual de uno mismo y de los otros; ocurre cuando podemos ver la luz y la potencialidad de los otros como si no tuvieran ninguna limitación ni oscuridad, le miras con tal pureza de corazón que surge una indulgencia amorosa y consciente que llega profundamente al corazón del otro y despierta la inspiración de comenzar a verse de la misma manera que le están mirando desde afuera. Cuando esto ocurre es porque estás en el umbral de la compasión. Ya no puedes entrar en el juego de los egos ni prestar atención a los movimientos que emergen de cualquier limitación.

Para mí la compasión es la AMABILIDAD que surge de un corazón que mira con pureza hacia adentro y hacia fuera lo interno del otro, esta actitud se manifiesta en el trato hacia uno mismo y a todas las personas.

De la misma manera que nos miramos, te miramos. De la manera en que vemos como nos miras podemos comprobar el lugar y momento de tu evolución interior.  Y quiero aprovechar esta situación para pedirte que cualquier cosa que veas en nosotros, además de poder decirla y expresarla con sinceridad y sin dudar, que la utilices para sumergirte dentro de tu corazón y ver de dónde proviene esa percepción. Este es uno de los secretos que utilizamos en nuestras integraciones psicoterapéuticas, poder diferencias entre lo que vemos afuera que nos activa, y lo que vemos adentro que se proyecta fuera. Detectar todo lo externo que nos mueve, haciéndonos cargo del hecho de que el origen está dentro nuestro, libera a lo externo que nos molesta y lo aprovechamos para iniciar un buceo interno a la búsqueda del gran tesoro, ese que esconde los motivos por el cual todavía rechazamos.

El rechazo es el núcleo duro del condicionamiento y de nuestras limitaciones, por ello representa el punto de inflexión entre estar sanos o enfermos psicoemocionalmente hablando. Aceptar o rechazar es la opción que más tarde que temprano aparece como opciones en el camino, y que se separan de repente ya no pueden coexistir, no pueden seguir juntos. La decisión de qué camino elegir marca un antes y un después en la evolución interior de cualquier persona. ¿Rechazar o aceptar?

Mientras vamos recorriendo el camino, fluyendo, avanzando, evolucionando, viajando… vamos descubriendo que el proceso es un eterno gerundio porque no puede detenerse ni se puede sacar ninguna conclusión en ningún momento, va cambiando y se va modificando mágicamente, poco a poco va acercándose más y más a la luz, restableciendo más y más la conexión con la esencia y lo divino que llevamos dentro.  Este proceso interno de desarrollo personal debiera llamarse PROCESANDO.

Aceptar y ser incondicional no es ser perfectos ni estar iluminados, sino sencillamente es estar Evolucionando Interiormente, así hemos acuñado la descripción del proceso en donde cada vez que surjan rechazos estaremos dispuestos a recibirlos sin condiciones, y que cada vez que surja alguna condición estaremos dispuestos a aceptarla sin juicio.  Si podemos utilizar la incondicionalidad y la aceptación en cada cosa que surja en nuestra vida, estaremos en un camino que nos conducirá inevitablemente hacia el florecimiento.

Como afirmamos en la Escuela donde formamos a nuestros facilitadores y terapeutas: “La sanación no es un estado al que se llega por hacer algo, sino es una actitud que se adquiere para afrontar aquello que nos ocurre”.

¡NINGÚN RECHAZO NI NINGUNA CONDICIÓN NOS DETENDRÁ NI TE DETENDRÁ! Todos juntos navegando en el mismo río de la evolución, fluyendo hacia el mar de la consciencia, soltando el pasado para abrir el corazón a la confianza.

Alberto José Varela

nosoy@albertojosevarela.com

 

en unos días publico la segunda parte

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