PARANOIAS AL SERVICIO DEL JUICIO. Cuando las supuestas visiones místicas son utilizadas para descalificar y condenar, o para demostrar algo.

UNO DE LOS MECANISMOS MÁS SUTILES PARA DEMONIZAR A OTROS…

Utilizar supuestas visiones como armas arrojadizas destructivas o para manipular e influenciar.

 

La gente puede hacer miles de horas de terapia, tomar cientos de veces ayahuasca, hacer viajes iniciáticos a la selva amazónica o a india, haber leído cientos de libros o haber practicado yoga y meditación durante años… pero aun así no han podido eliminar al juez que llevan dentro; incluso pueden ser maestros, terapeutas o chamanes, pero todavía no han sanado la herida del rechazo.

Es tan profunda la necesidad de criticar y juzgar a otros que, la llamada “gente muy trabajada terapéuticamente” o “muy espiritual” no pueden hacer otra cosa que sublimar los pensamientos criticones que tienen bañándolos con una capa brillante, de modo que dejen de parecer oscuros y puedan se arrojados sin culpa con una cierta autoridad (ficticia) sobre quienes rechazan.

El rechazo que tienen los seres humanos sobre si mismos es el origen de la necesidad de difamar, demonizar, criticar o juzgar. Las dianas pueden ser personas, situaciones, organizaciones, decisiones, etc.  El punto de mira de esas piedras destructivas -bañadas en oro para que no se note lo que esconden- son en el fondo aspectos propios no resueltos, pero que se ven afuera como dianas perfectas, en las que se arrojan con sutileza y fuerza soterrada para descargar el resentimiento no sanado. Aunque se crean que están haciendo algo constructivo o benifioso.

Acepto la necesidad de descarga en cualquier ser humano para aliviar un poco la enorme presión que se tiene por los juicios internos que se maneja, y también decido conscientemente denunciar estas prácticas.  El nivel de rechazo hacia uno mismo puede estar tan camuflado que necesita adquirir una determinada forma virulenta para salir, sin esa virulencia no podría liberarse de semejante encapsulamiento.   La gente que se cree superada, realizada, trascendida, despierta o en un determinado nivel espiritual no se permiten quedar expuestos en el punto de rechazo y juicio que todavía manejan. Es por eso por lo que surgen nuevas y creativas formas para expresar ese infierno interno tan bien decorado.

Estoy describiendo con cierto nivel de detalle a gente que le gusta hablar y hablar acerca de lo que ve o percibe como si ello fuera cierto o la última palabra para definir algo o a alguien. Se argumenta por ejemplo “he visto en tal o cual persona una sombra” “hay maestros o guías que le acompañan de gran oscuridad que me hacen dudar” “las entidades que acompañan a algunos líderes espirituales tienen una energía negativa o de dudosa integridad” Podría mencionar muchas más maneras de descalificar a otros basados en este principio: LO QUE YO VEO CUANDO ESTOY CON LA CONSCIENCIA EXPANDIDA ES VERDAD.  Pero todos ellos omiten justamente la verdad interna no sanada, que en esos momentos de expansión utilizan la consciencia como una pantalla de cine para proyectar la película que quieren ver.  Se titula: HISTORIA DEL AUTOENGAÑO.  Porque lo que yo veo, siento o percibo del otro o de lo exterior me da el derecho de juzgarle. Incluso me otorgan el derecho de pensar: “me tengo que alejar antes de que me haga mal a mí”. “Debo dejar ya mismo este camino porque no lleva a buen puerto”. “Necesito irme hacia otra dirección, porque está no es buena”.  “Lo he visto”

A veces lo que se ve cuando se hacen terapias sistémicas o cuando se toman sustancias enteógenas, surgen visiones, comprensiones o manifestaciones de señales que pueden ser mucho mas subjetivas que objetivas. La realidad siempre ha sido y será una interpretación del programa mental cada uno tiene instalado. Por tanto, lo que se dice ver y por lo que se sacan conclusiones contundentes pueden ser simples proyecciones.

Lo que todavía no logran ver todas estas personas es cómo el condicionamiento sigue dirigiendo sus vidas. El miedo, la culpa, la cobardía o el juicio son las energías dominantes en ese tipo de personas, en muchos casos tan necias que, aunque se les muestren pruebas y evidencias, no van a dar crédito a ninguna señal positiva, sencillamente porque dentro de sí mismos ya han emitido el veredicto, o porque quizá no quieren dejar atrás la decisión de juzgar.

¿Qué se oculta detrás de este tipo de actitudes?  Cada uno puede verlo si se atreve a dar el salto del rechazo a la aceptación. Cada cual que utilice las visiones paranoicas para manifestar el juicio puede meterse bien adentro para llegar a ver que detrás de toda esta estratagema hay una resistencia a confiar y una predisposición a rechazar.

Las artimañas de la mente crean todo tipo de fantasías místicas para descalificar. Los estados expandidos de consciencia están siendo utilizados por el condicionamiento, que solo quiere ver lo que quiere ver, y no quiere ver otra cosa de lo que piensa.

LA REALIDAD QUE VEMOS ES ESENCIALMENTE IRREAL. Por ello, quienes se crean tener la verdad en cuanto a las conclusiones que sacan respecto a otros, deberán reflexionar profundamente para ver lo que aún no han resuelto dentro de sí.

Lo que yo veo en estas personas es una gran necesidad de sanar la herida del rechazo. Soy consciente que lo que veo es también mi propia interpretación.  No veo maldad, no veo intencionalidad de destruir, no veo oscuridad, veo una dificultad interna que no permite ir más allá del punto al que han llegado, y la frustración que les genera dicho atascamiento le activa un resorte interno para sacar fuera la realidad de la que en el fondo se quieren liberar. En definitiva un autosabotaje, un mecanismo de autoanulación.

Cuando las limitaciones bloquean la potencialidad, no hay manera de justificarlo, explicarlo ni racionalizarlo, tampoco se puede integrar, es tan complicado hacerse cargo de que la limitación vence a la potencialidad que resulta preciso proyectar. Es la manera más elegante de poner en otros lo propio.

Ahora me toca a mi reflexionar sobre lo que puedo estar poniendo en ti, y que sea mío.

 

Alberto José Varela

nosoy@albertojosevarela.com

 

 

próximo post: EL PENSAMIENTO PARANÓICO Y LA NECESIDAD DE DEMONIZAR ESTÁN INTIMAMENTE LIGADOS.  ¿Porqué? ¿Qué utilidad tiene esta alianza? ¿Quiénes utilizan este mecanismo?

Paranoia: Despropósito, disparate… pensamientos desproporcionados, muy superior a la que realmente le corresponde.

Demonizar: Atribuir a alguien o algo intenciones en extremo perversas, malsanas o diabólicas.

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