REINGENIERÍA TERAPÉUTICA-ESPIRITUAL (1ra parte) Replantear los modelos de ayuda externa a personas, para dar un giro hacia nuevos modelos de apoyo, que faciliten la transformación interior.

SER SANADOR, SER TERAPEUTA…  ¿O SER UN MODELO ENGAÑOSO? SER CHAMAN, SER MAESTRO… ¿O SER UNA ESTAFA?

El juego de sanación navega entre el complejo de inferioridad y el de superioridad

Desde siempre los humanos hemos sido cautivados por la posibilidad de llegar a ser algo más de lo que creemos ser. Como si no fuera suficiente haber nacido de una determinada manera o como si todavía no estuviéramos completos. Un gato nace como gato, vive como gato y muere como gato, pero el ser humano nace como tal y luego quiere convertirse en algo mejor o más elevado. Aunque esta aspiración tenga un sustento auténtico en el hecho de que tiene consciencia y puede reconocer que hay posibilidad de mejorar o perfeccionarse, por otro lado, se desata una tormenta de ambiciones relacionadas con querer llegar a ser otro del que es.  Aunque el humano se dé cuenta de su potencialidad evolutiva de poder volverse más y más consciente, sabio, centrado y equilibrado; sus fuertes limitaciones y condicionamientos le sumergen en una gran decepción consigo mismo.

Este es un tema central en la comprensión del ser humano, de lo que le acontece y de su destino.

Todo ser humano tiene ante sí la posibilidad de desarrollar espontáneamente las cualidades naturales con las que nace, o forzarse a base de presiones y exigencias para ser más de lo que cree que es. Son dos caminos muy diferentes, uno natural y espontáneo, y el otro es antinatural y forzado; lamentablemente la especie humana ha optado por el segundo camino, y ha creado los sistemas educativos basados en ese modelo de superación forzada; se educan a los niños que lleguen a ser eficientes, productivos, eficaces y competitivos.  De esta manera la búsqueda de ser admirados y reconocidos está en marcha; la división entre ser y querer llegar a ser ya está producida, por tanto, la grieta por la que se filtrarán todo tipo de insatisfacciones está abierta. Estamos listos para sufrir, para ser explotados y también para ser asistidos ante dicho sufrimiento. En el fondo está la irritación y la desdicha inevitable.

Cuando hablo de la necesidad humana de superación, evolución o transcendencia, me estoy refiriendo al hecho de que se ha creado un gran grupo de personas buscadoras de salidas, respuestas y soluciones con múltiples definiciones de lo que buscan, cada uno a su modo lo denominan de una manera diferente, por ejemplo: DESPERTAR, SANACION, REALIZACIÓN, ILUMINACION, TRASCENDENCIA, EVOLUCIÓN, ETC. Cada uno puede llamarle como quiera. Lo importante es reconocer que muchos de nosotros estamos en ese camino de búsqueda hacia alguna meta elevada, por tanto, es saludable profundizar en los orígenes y las motivaciones de la búsqueda que practicamos, porque tiene escondida los secretos de la necesidad de seguir a otros ya que esta búsqueda nos llevará al encuentro de maestros, gurúes, chamanes, terapeutas, y por ende a todo tipo de técnicas, métodos y filosofías. En este camino puede que muchas veces nos sintamos estafados, satisfechos, defraudados o apoyados y ayudados en nuestra búsqueda, pero eso no es importante, sino el hecho de ser conscientes de todo lo que se nos mueve a raíz de lo que va sucediendo en el camino, y el hecho de que estemos dando pasos reales en la evolución o no. El recorrido realizado es en general de dudosa veracidad. Es muy común ver gente que dice haberse trabajado mucho a sí mismos, pero de repente se ven superados por situaciones en la vida que le demuestran que en realidad no habían conquistado espacios internos de mayor poder, sino que estaban autoengañados.

Ser conscientes que detrás de este juego de superación personal hay una realidad tan compleja como profunda, es lo que nos pone en un lugar de poder y sabiduría ante nuestra búsqueda.

 

UNA BREVE EXPLICACIÓN DE LA SITUACIÓN:

Todo niño nace con necesidades primarias o fundamentales: Alimento, amor, cariño, ternura, cuidado, aceptación, respeto, reconocimiento, atención, consideración…   que, de no ser cubiertas, no podrá tener cimientos firmes para su desarrollo ni una sólida estructura psicoemocional.  Luego aparecen implacables las necesidades secundarias: tener límites, respetar la autoridad, obedecer, aprender…

Lamentablemente en la especie humana las necesidades secundarias son más importantes en la educación y se anteponen a las fundamentales, que incluso llegan a ser olvidadas o no son cubiertas en la medida que los niños la requieren. Además de poner todo el énfasis en las necesidades secundarias, cosa que altera un orden natural, estas necesidades secundarias son implementadas con una obsesión por la seguridad y sin un fondo de confianza y respeto por la libertad inherente a cada niño. Entonces, y por todo ello, se organiza interna e inevitablemente un determinado desequilibrio sobre el que todo niño va a desarrollar su vida. Ahora ya está encima de una bomba de relojería.

Este volcán lleno de lava de altísima temperatura es lo que yo he definido como “LA MOLÉCULA DEL CONDICIONAMIENTO”, una configuración energética que se produce por lo que el niño recibió y no recibió de cada uno de sus padres, y de cómo percibió la relación entre ellos, o cómo le repercutió la ausencia de relación entre sus progenitores. La etapa más o menos definida, en la que se crea esta molécula que condicionará al ser humano durante toda la vida, es aproximadamente hasta los 7 años, aunque se extiende hasta la pre-adolescencia. En ese período se crea la estructura principal de vida.

Luego de esa edad, el proceso educativo y los hechos de la vida misma continúa acompañando la creación de esta frágil estructura, creando en todo niño muchas capas de personalidades que son parte de la infraestructura que necesitará para integrarse a la sociedad; de este modo, se va convirtiendo en múltiples personajes que le son útiles para interactuar con el entorno; necesita modificarse para funcionar adecuadamente, y sin darse cuenta va a desarrollar un carácter y una manera de ser que no es propia de su esencia, sino que es el resultado de una interactuación con los otros y de la presión que le han puesto sus padres, la sociedad y la parte de sí mismo que se auto-exige a  responder y cumplir.

El día que ese niño se da cuenta de ello, me refiero al hecho de que está encima de un monumental volcán lleno de mentiras listas para ser vomitadas, empiezan los rechazos hacia sí mismo. “no me satisface ser así” “no me gusta como soy” “no me agrada mi manera de ser” “quisiera ser otro” “me gustaría ser como es tal o cual…”  en el fondo llega a la conclusión: “no soy suficiente”

Estas ideas se acentúan al crecer, sobre todo cuando se comprueba que otros llegan a donde él no ha podido llegar, o que llegan a tener lo que él no ha podido tener, aunque lo haya intentado muchas veces y de muchas maneras. Entonces a raíz de la creación de su mentira personal basada en lo que cree ser, el niño desarrolla una nueva serie de necesidades, les llamo necesidades creadas. Surge, por ejemplo, la necesidad de ser más o mejor, que es una proyección de un ego insatisfecho que crea un proyecto de vida basado en demostrar ser alguien. Pero para ello habrá que esforzarse mucho, estudiar largos años, dedicarse a tiempo completo, trabajar de sol a sol e ir logrando paso a paso los objetivos planteados. Necesidad de dinero, de estudio, de trabajo, de casa, de asistencia sanitaria, etc. Necesidades creadas sobre la base de la necesidad de ser alguien, ser más o ser mejor.

Estoy describiendo en pocas líneas lo que nos sucede en unos cuantos años de vida y que crea un destino no deseado, trágico o limitante.

 

PROFUNDICEMOS EN LAS RAICES:

Esta ambición absurda pero útil de “querer ser” se sustenta en un conjunto de carencias que a su vez crean un complejo de inferioridad que a su vez es apoyado por un proceso educativo esquizoide, que por un lado subestima al individuo haciéndole creer que está equivocado, que no es perfecto, que está lleno de errores, que es malo o incompleto; sumergiéndolo más profundamente en la baja autoestima que ya tiene; y por otro lado -para compensar semejante tragedia-  lo motiva a conseguir altos ideales mediante la propuesta de alcanzar metas y objetivos. En estos casos la consecución de resultados es fundamental para compensar el sentimiento de inferioridad.

La mayoría se quedan a mitad de camino y atornillan más la idea de que no valen. Algunos pocos consiguen esas metas elevadas, tienen éxito en lo que emprenden o alcanzan grandes objetivos, otros logran hacer cambios muy favorables en su manera de ser y estar en el mundo, y con ello desarrollan otro complejo, el de superioridad. Estos logros le hacen sentir que son más, mejores o superiores. Son estos los que están listos para liderar, dominar o ejercer poder sobre los que se sienten inferiores.

Todo está preparado para crear relaciones sumisos-dominantes, que a su vez van a complicar más la situación, ya que toda relación basada en la idea de superioridad e inferioridad, ofrecerá toda una variedad de problemas de relación y la consecuente separatividad con los otros: distanciamientos, conflictos, negación al acercamiento, resistencia a la entrega, etc.  Toda esta situación conforma y acentúa el condicionamiento individual de una determinada persona.

Ante semejante situación, hemos creado todo tipo de distracciones para evitar ver lo que nos está ocurriendo, y así poder seguir funcionando aparentemente bien o para olvidarnos de lo mal que estamos. Pero también hay una minoría de personas, que, afectadas por este proceso educativo nefasto, se atreven a buscar soluciones para resolver las carencias que han dado lugar a la baja autoestima. Este grupo está conformado por buscadores de la verdad, gente que quiere resolver de alguna manera las averías que trae consigo, sanar sus grietas, resolver sus traumas, son personas que reconocen una cuarta necesidad: LA NECESIDAD DE RESOLVER EL PROBLEMA DE RAÍZ. Este es el grupo de personas que están creciendo cada vez más en el mundo y a los que yo me dirijo con especial dedicación a través de lo que publico en este blog.

El problema se presenta en el hecho de que muchas de esas personas quieren resolver el problema de raíz, pero lo hacen desde un enfoque superficial buscando cambiar los resultados y no la transformación profunda. Reflexionar sobre la motivación real que se tiene es parte de un proceso de evolución interior y mirar con detenimiento el lugar desde donde tomamos cada decisión.

Todos los que quieren resolver algo en su vida, de manera más o menos superficial o profunda, acuden a algún tipo de terapia, de actividad, o a alguna persona que trabaje con la superación personal para que les pueda ayudar.

Justamente, una de las actividades a las que se dedican quienes tienen complejo de superioridad, es ofrecer programas de superación personal a todos aquellos que aún conservan el complejo de inferioridad. La tarea es muy sencilla; primero debo convencerme que estoy por encima de otros, luego debo crear algún tipo de propuesta o aprenderme alguna técnica que ayude a las personas para ofrecerla a otros, y en algún momento debo convencerles de que ellos también pueden conseguirlo. Esta estratagema sanadora, más o menos inconsciente, funciona muy bien para las dos partes involucradas.

Muchas de estas personas que trabajan para la superación de otros eligen otro método más sofisticado aun: se ponen como ejemplo o modelo a seguir, convirtiéndose en referentes del “cómo se debe ser”, creando altos ideales basados en la admiración que provocan en sus seguidores o adeptos. De hecho, que ambas opciones son compatibles y combinables: por un lado me pongo por encima mostrando soluciones y técnicas que pueden ayudarte, y por otro lado te demuestro que yo ya lo he superado todo.

Si he creado una página web y blog es porque tengo mucho por compartir con otros, pero este acto tiene muchas raíces. Es obvio que yo estoy escribiendo este artículo para mi blog porque creo tener una serie de ideas que quienes me leen no las tienen, o que quizá no las tienen tan claras como yo la tengo.  El acto de escribir cada mañana desde muy temprano está impulsado por el sentimiento de que he descubierto cosas muy interesantes para mi vida, que me han hecho superarme y crecer, madurar y poder llegar a un punto en el que me abro a compartirlo con todos. Para ello he tenido que realizar un proceso muy largo y profundo de evolución interna. El proceso me ha permitido reconectarme con los valores anulados en la educación, refinar la habilidad natural de escribir, hablar y encontrar el sentido y propósito de querer contactar con otros mediante mi manera de expresarme con palabras. Pero sobre todo he tenido que trascender todo lo antes descrito, pues lo que acabo de explicar era real en mi propia vida y en la propuesta que realizaba a quienes venían a mí.

Ahora que estoy en un punto muy diferente, en el que disfruto enormemente trabajar con el empoderamiento de quienes me leen y escuchan, y en el que me dedico estrictamente a inspirar a otros a que se vuelvan maestros de sí mismos, puedo compartir infinitos secretos que he descubierto acerca de mí mismo y de miles de personas con las que he entrado en contacto directo. Siento que tengo un tesoro que quiero compartir, y de esto justamente es de lo que quiero vivir. Es una de las causas por las que he creado este blog.

Por estas razones te propongo que abras tu corazón a la lectura de alguien que ha pasado por muchas experiencias, que ha sabido observarse y reflexionar sobre sus propias patologías y limitaciones, para atreverse a dar una serie de saltos realmente increíbles. Eso he hecho en mi propia vida, dar saltos. Y en ninguno me he caído ni me he muerto. Por eso puedo ponerme en un lugar de comprensión acerca de mí mismo y de ti. Te miro como si a mí mismo me mirara. Y quiero dejar bien claro que este acto de llegar a ti es parte de mi proceso de evolución, pues tú eres mi medicina. Me refiero al hecho de que entrar en contacto contigo me sana cada día en mis asuntos internos.

 

Alberto José Varela

nosoy@albertojosevarela.com

 

SEGUNDA PARTE:

https://www.albertojosevarela.com/ingenieria-terapeutica-espiritual-2da-parte/

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