RELAJADOS EN LA IMPOTENCIA. Abriéndonos a la comprensión del amor

LA TRANSFORMADORA EXPERIENCIA DE SALTAR DEL FALSO AL AUTÉNTICO PODER.

En el momento de no poder hacer nada, estamos ante la posibilidad oculta de otro tipo de poder…

El amor es puro poder, pero ¿Por qué produce impotencia en quienes caen en él? Esto parece contradictorio, pero es complementario. Poder e impotencia son las dos caras del amor. Llegar a comprender esto puede ser transformador.

El auténtico poder que proviene del amor se decodifica en el plano humano como un falso poder, porque cualquier persona no puede asumir la devastadora experiencia del amor, nuestro condicionamiento no está preparado para sostenerlo; entonces, a nivel físico y emocional, debe ser adaptado a las limitaciones para poder manipular y alivianado para poder controlar las situaciones que se presentan ante las relaciones afectivas y/o sexuales.

El amor que manejamos y experimentamos es una copia falsa del auténtico amor. Nos lo han enseñado así y lo hemos aprendido de esa manera, por eso lo sostenemos, aunque no nos produzca la felicidad que anhelamos, nos sirve. Necesitamos dominar y controlar para tener poder sobre quienes amamos o que tengan poder sobre nosotros.

Evitamos de todas las maneras que nos llegue el amor porque sabemos que si amamos a alguien nos sentiremos totalmente impotente. Ésa es la agonía del amor, la parte incompresible, y a no ser que entremos en el núcleo de este asunto no podremos abrirnos y liberarnos para la experiencia del auténtico amor.

En el AMOR no se puede saber lo que se puede hacer. Es estar perdidos. Deseamos hacer de todo para darle todo al amante, pero ¿Qué crees que podemos hacer? NADA. Si piensas que puedes hacer esto o aquello todavía no estás en una relación de amor verdadero. El amor nos pone en un estado de impotencia, y en esa impotencia está la belleza porque en esa impotencia se abre la posibilidad de rendirnos. Pero la rendición supondría cortar y dejar todo aquello que rodea una situación de falso amor.

Si amas a alguien te sentirás impotente; si odias a alguien puedes hacer de todo. Amar a alguien es estar en un estado de absoluta impotencia porque ¿Qué puedes hacer…? ¿Darle ordenes? ¿Protegerle? ¿Decirle lo que debe hacer? ¿Comprarle de todo?¿Dominarle? ¿Darle las gracias? ¿Controlarle? Cualquier cosa que hagas será absurdo, insignificante o sin sentido; nunca será suficiente ni resolverá nada; hacer algo cuando hay amor no te dará ningún poder. Por ello nada puede hacerse cuando hay amor, y cuando uno siente que nada puede hacerse, uno siente esa bendita impotencia. Entonces el fenómeno de la rendición comienza a madurar, porque cuando deseas hacerlo todo y sientes que nada puede hacerse, o que nada alcanza, la mente colapsa, y de repente se para. Es en ese estado de impotencia donde puede suceder la entrega. Es un momento de vacío. Es por eso que cuando nos llega el amor podemos entrar en una profunda transformación.

RECIBÍ UNA MAGISTRAL PREGUNTA ACERCA DE ESTE TEMA:

¿Qué diferencia hay entre no hacer nada en el amor, por estar entregado a la impotencia que produce, o no poder hacer nada ante un falso amor, por haber caído en la resignación?

Lo primero a aclarar es que el falso amor es amor en proceso de refinamiento para convertirse en algo verdadero. Al igual que el sexo es un intento de realizar el amor a través del cuerpo. Desde el punto de vista psicoemocional también hacemos intentos más o menos fallidos al tener relaciones de falso amor, me refiero a tener sentimientos afectivos desde las identificaciones, pero que no llegan a ser amor.

La diferencia entre el amor y el falso amor es la misma que entre impotencia y resignación. Es una diferencia cualitativa muy importante. El amor y la impotencia son las dos caras de la rendición.  El falso amor y la resignación son las dos caras de la resistencia. La rendición es un acto transcendente que surge de la comprensión de una consciencia que despierta; mientras que la resistencia es un acto de defensa de lo establecido que surge de la incomprensión de una consciencia todavía dormida.

La impotencia es una esclavitud basada en la limitación de no poder hacer algo, pero también es la libertad de renunciar conscientemente a lo que no se puede, confiando en la perfección de un determinado límite. En el amor te entregas a la impotencia para dejar de luchar, aunque parezca imposible; pero en el falso amor te entregas a la resignación para seguir intentándolo, aunque sepas que no es posible. La falsedad nos vuelve persistentes o obcecados. La autenticidad nos transforma en un estado de armonía interna que es capaz de trascender los limites externos.

La pregunta la formularía de otra manera ¿Prefiero vivir en la incertidumbre del amor o en la certeza del falso amor?  ¿Qué es mejor aceptar la desconfianza o rechazar la confianza?

La impotencia es una rendición ante el hecho de que nunca se sabe qué ocurrirá, pero la resignación es un autoengaño constante ante el hecho de que ya se sabe lo que no ocurrirá.

El no hacer nada dentro de la impotencia del amor, es un no hacer que proviene de la libertad, porque se acepta y reconoce la grandeza del amor; ante ello nadie puede hacer nada más que rendirse y dejarse llevar. Pero el no poder hacer nada dentro de la resignación del falso amor, es un no hacer que proviene de la esclavitud porque rechaza y no reconoce el poder del verdadero amor.

En el fondo lo que se debate en nuestra vida es la posibilidad de acceder o no al misterio a través de la experiencia del amor, experiencia que no puede ser reprimida por el miedo, que no puede ser limitada por las creencias ni puede ser impedida por los condicionamientos.  Enamorarse es caer atrapado en la atracción externa e interna hacia otro ser humano y desde el alma. La llegada del extraordinario fenómeno del amor a la vida de un ser humano le introduce en tres experiencias transcendentes: 1-La incertidumbre (no saber). 2-La impotencia (no poder). 3-El no control (no ser).  Es estar dentro del triángulo de la transformación, donde desaparece lo que creíamos ser, se desvanecen los planes que queríamos realizar, y se derrumban los modelos de vida conocidos en los que habíamos empeñado nuestra alma.

Amar es una experiencia no recomendable para aquellos que quieren saberlo todo, que buscan ser alguien, que desean poseer o controlar, porque cuando les llegue, ya no tendrán tiempo ni posibilidad de resignarse nunca más. La llegada del amor pone punto final a la resistencia, y con eso a la creencia de que se puede hacer algo.

Abrirse a la llegada del amor es la más maravillosa confrontación que podemos experimentar en esta vida, porque nos hará pasar por esa tan desagradable y a la vez bendita impotencia.

¿PUEDE LA IMPOTENCIA TRANSFORMARSE EN AMOR? ¡No!. La impotencia ya es amor sin que nos hayamos dado cuenta. La impotencia es una señal de que ya estás ante la inminente experiencia del amor.

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