«YA NO ES MI ESPOSA, ES MI COMPAÑERA DE VIDA” Testimonio de cómo la experiencia con Ayahuasca nos cambia tantas cosas que hace mucho deseábamos.

EL MARAVILLOSO DESPOJO DE LA MENTE SABELOTODO

Aunque nuestro día a día llegue a un “callejón sin salida”… ¡Hay solución!

 

Escrito por un ser humano que podrías ser tú.

Ayahuasca no es otra cosa más que la experiencia de despojarse de esa programación impuesta durante nuestra vida. Desde que nacemos, vienen incrustándose en nuestro subconsciente nudos, barreras, límites y estructuras que hacen que nuestro día a día llegue a un “callejón sin salida”, cuando de facto no existen callejones a dónde llegar ni salidas qué buscar. La presión sistemática llega a apoderarse de nosotros a través de nuestros dos grandes enemigos: el miedo y la culpa. Ayahuasca es remontarte al origen de esas programaciones, a heridas que llevamos untando alcohol y remedios toda la vida para de repente dejar que cicatricen y se conviertan en un tatuaje natural de nuestro ser.

En plena toma, pensando en cómo podría compartir con letras la experiencia de Ayahuasca a aquellos que nos rodean, llegó un punto donde concluí que el único texto acertado sería una hoja  en blanco que concluyera con un: “No hay nada qué decir, experiméntalo tú mismo”. Ahí descubrí que es por la característica indescriptible de la vivencia; sin embargo, al pasar las semanas, te das cuenta de que cualquier expresión espontánea que busque compartir el beneficio, es totalmente sana y está llena de energía, a pesar de que las palabras sean limitadas para explicar la experiencia múltiple. Múltiple porque una cosa es la experiencia durante la toma de esta sagrada medicina, y otra es ese espectáculo universal de encontrarte contigo mismo, además de la vivencia de gozar del beneficio que brinda a nuestro hoy.

Romper con esa mente que quiere tener el control de todo, es la manifestación pura de la libertad cuando se revienta esa necesidad de estar etiquetándolo todo. Bueno o Malo, Dañino o Benéfico, Enriquecedor o Empobrecedor, Grande o Pequeño, Viejo o Nuevo, Feliz o Triste. Todos estos son condicionamientos, construcciones que van destruyendo nuestro ente original, natural, universal.

Gracias, es el término apropiado, ni más ni menos, para expresarle al Dios-Universo por haber clarificado mi vida y la de mi esposa, que ya no es “mi esposa” sino mi compañera de vida y yo compañero de su vida.

El secreto y la clave de recibir el beneficio de la Ayahuasca, es la entrega total. Pasar de ser un juez de la experiencia a ser un testigo objetivo de la vivencia hasta convertirte en la mismísima vida. Es ahí donde nada es ajeno, donde ya dejamos de ser ese individuo frente al mundo y el misterio universal, para renacer como ese ente único que es miembro de esa totalidad.

 

Héctor William Valdez  Verduzco

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