UN MOVIMIENTO HACIA ADENTRO Y TODO COMIENZA A CAMBIAR. La Escuela Consciente está diseñada para no poder escaparse del encuentro con uno mismo.

LA ESCUELA CONSCIENTE SIGUE VIAJANDO A MÁS PAÍSES DE LA MANO DE ALBERTO VARELA.

Foto de la primera clase en Londres, en uno de los salones del Hotel Columbia. (junio 2018)

 

Según los asistentes, han sido casi 4 horas que pasaron tan rápidamente que el factor tiempo no se ha notado. Este es uno de los fenómenos que ocurre en estas clases de 3 a 4 horas cuando se respetan las pautas que cuidadosamente han sido creadas para producir un encuadre de acceso a lo interno de cada uno de los alumnos.  Por un lado trabajamos distendidamente en el arte de mirarnos inocentemente sin que haya exigencias ni imposiciones en las cosas que vemos o sobre los temas que abordamos; y por otro lado activamos la voz colectiva consciente, abriéndonos a escucharla sin que ninguno de los personajes que interpretamos se interponga a interpretar. Las voces de los personajes (que representan lo que no somos o lo que se nos ha impuesto) hablan durante toda nuestra vida como si fuera una radio encendida las 24 horas que nos dice de todo: nos da órdenes, nos critica, nos dice como deben ser las cosas, los errores que cometemos, etc. Es como la voz de un locutor incansable que nos controla y distrae a la vez;  pero en este espacio de consciencia nos permitimos oír la voz que proviene de esa parte más profunda y a la vez más elevada que todos tenemos pero que no escuchamos o la tenemos silenciada.  Esa voz es suave pero tan contundente que resulta imposible no poder oírla cuando estamos en silencio; el desafío es poder oírla pero además comprenderla; para ello es preciso estar despiertos aunque sea por un momento. Por esta razón las  clases de Escuela Consciente se están convirtiendo en horas mágicas de despertar espontáneo y momentáneo en el que se pueden llegar a comprender aspectos de nuestra vida que son muy complejos y que normalmente tardamos años en poder llegar a asimilar. Una vez que se experimenta este estado de despertar puede ser integrado a la vida cotidiana, incluso de manera creciente, ese el objetivo de esta escuela, llevar un estado de atención objetiva para la observación de lo que hacemos, de la manera de relacionarnos y de cómo reaccionamos o decidimos en el día a día.

Si logramos tener más momentos de consciencia, sin interferencias de los personajes que nos poseen, podremos ir conociendo más y más lo que es auténticamente innato a cada uno. El descubrimiento de lo que somos en esencia es algo que va ocurriendo sin necesidad de hacer nada más que dejar de auto-engañarnos. Dado que no es lo mismo lo que creemos ser, de lo que somos y de lo que podemos llegar a ser, existe una gran confusión acerca de donde estamos, adonde creemos estar y adonde podemos llegar a estar. Este es uno de los temas principales con los que se confronta a cada uno de los alumnos para que puedan apreciar las diferencias.

Si asistes a una de estas clases de no más de 3 horas, serás llevado por uno de los personajes que te acompañan en tu vida, detectar quién es el que te va a traer a esta experiencia es en sí mismo uno de los grandes descubrimientos que ocurren en la Escuela Consciente.

Si quieres comenzar a mirarte, observa al personaje que le está interesando la idea de venir:

  • ¿El buscador?
  • ¿El que quiere ser espiritual?
  • ¿El que cree estar despierto?
  • ¿El que se exige mejorar?
  • ¿El que necesita aprender?
  • ¿El curioso?
  • ¿El que está harto de su vida?
  • ¿El que ya no sabe qué hacer para estar bien?
  • ¿El que quiere que le arreglen la vida?
  • ¿El que estaba esperando la oportunidad de entregarse?
  • ¿El que está aburrido y necesita algo innovador?
  • ¿El que está pidiendo a gritos que le derrumben las creencias?
  • ¿El dormido que sueña en despertar?
  • ¿El que quiere robar buenas ideas?
  • ¿El que le gusta demostrar que hace de todo por sanarse?

Hay muchos más personajes que pueden traerte a la Escuela Consciente, pero hay algo que les guía y que ninguno de ellos conoce. Eso lo descubrirá tu propia consciencia.

 

Alberto José Varela

nosoy@albertojosevarela.com

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