LO QUE LAS MÁSCARAS ESCONDEN.  ¿Cuál es el sentido de ocultarnos detrás de apariencias, de escondernos detrás de la mentira?

CARTA DE UNA MUJER QUE ME PIDE UN FAVOR IMPOSIBLE:

«Por favor escucha… lo que no estoy diciendo: No dejes que te engañe»

Que no te engañe la cara que llevo. Porque sólo es una máscara, una de las máscaras que temo quitarme y ninguna de ellas soy yo. Aparentar es un arte que dominio, pero no te dejes engañar. Te doy la impresión de ser fuerte, de que dentro y fuera de mí hay un día soleado y apacible, de que mi nombre es “confianza” y que “control” es mi juego.

De que el mar está sereno y yo sereno al timón, de que no necesito a nadie, pero no me creas. Mi exterior refleja serenidad pero sólo es una máscara, siempre cambiando, siempre ocultando.

Detrás de ella hay confusión, temor y soledad, pero esto lo escondo. No quiero que nadie lo sepa. Me da pánico que mi debilidad y mi temor queden expuestos.

Es por eso el afán con que he creado una máscara en dónde ocultarme. Una fachada indiferente y sofisticada que me ayude a fingir, que me sirva de escudo ante una mirada conocedora. Pero precisamente, esa mirada es mi salvación, mi única esperanza, lo sé.

Siempre y cuando venga acompañada de aceptación y de amor. Es lo único que puede liberarme de mí mismo, de la prisión que yo solo he construido. Es lo único que puede revelarme lo que yo mismo no me he podido revelar, que soy alguien que valgo. Pero esto no te lo digo. No me atrevo. Tengo miedo que tu mirada no venga acompañada de aceptación y de amor.

Temo rebajarme ante ti, que te rías. Tengo miedo de que me rechaces. Por eso es que juego mi juego, mi desesperado juego de aparentar, con una fachada de seguridad por fuera, y un niño temeroso por dentro.

Así empieza el desfile de máscaras, y mi vida se coloca al frente, con caretas destellantes pero vacías. Inútilmente platico contigo en los tonos suaves de una plática superficial. Te digo todo acerca de nada, y nada acerca de lo que es todo para mí.

Así que cuando te hable, no te dejes engañar por lo que te diga. Por favor escucha cuidadosamente, trata de oír lo que me gustaría decir, pero que no puedo manifestar abiertamente. No me gusta esconder. No me gusta jugar al impostor. Quiero dejar de aparentar. Quiero ser auténtico, espontáneo, pero tienes que ayudarme. Extiéndeme tu mano aún cuando parezca ser lo último que necesito. Cada vez que eres amable, cada vez que tratas de comprenderme, mi corazón hace crecer unas alas, unas pequeñas alas, unas alas frágiles ¡Pero alas!.

Una arraigada convicción de que valgo poco me ha hecho construir una muralla a mi alrededor. Mientras más te acerques a mí, con más ímpetu te rechazaré. Es irracional pero, contrario a lo que dicen los libros acerca del hombre, frecuentemente soy irracional.

Se me ha dicho que el amor es más fuerte que cualquier barrera, y en ello está mi esperanza. Por favor trata de derrumbar esa muralla con manos firmes pero gentiles, ya que mi niño interior es muy sensible.

¿Quién soy yo? te preguntarás… Soy alguien a quien tú conoces muy bien.

He recibido esta carta de una mujer que  de esta manera pide ayuda, me quedo con este pedido:

“Por favor trata de derrumbar esa muralla con manos firmes pero gentiles, ya que mi niño interior es muy sensible”

Y a ese pedido voy a responder…

¿CÓMO DERUMBAR LAS MURRALAS QUE NOS SEPARAN DE LA VERDAD Y DE LOS OTROS?

¿CÓMO TRATAR A UN HOMBRE O MUJER QUE, SIENDO EMOCIONALMENTE INFANTIL, NECESITA UNA RESPUESTA MADURA?

Mi decisión es hablarte como un hombre maduro, porque lo soy, y  tratarte como una mujer madura, porque aunque no lo seas todavía puedo provocar un deseo ardiente de serlo; y aunque te pueda doler lo que te diga, confío que sabrás integrar y asimilar las verdades que reconozcas como tuyas.

«SOMOS INMADUROS CUANDO DAMOS A OTROS EL PODER DE DECIDIR Y HACER POR NOSOTROS».

Una de las características principales que define la comunicación de una persona madura con un niño o niña es el respeto por la inmadurez. Esto supone que se debe tener mucho cuidado con no dañarles en aquello que se le diga, porque su inocencia y su vulnerabilidad puede convertir en trauma cualquier palabra dicha inadecuadamente. Por otro lado se le deben ocultar cosas porque todo niño no está preparado para conocer toda la verdad, una verdad dicha tal cual puede producir una herida en el suave corazón de un niño, las verdades se deben decir de a pedacitos porque sino duele; los niños pueden ir digiriéndola poco a poco en la medida que van creciendo.

Si un hombre o una mujer hace una pregunta clamando por la verdad pero a su vez pide que la respuesta  sea amable respetando la sensibilidad de quien pregunta es porque el que pregunta quiere seguir siendo infantil. Está mostrando la dualidad enfermiza en la que vive. Afirmando: “quiero pero no quiero” es una persona que se reconoce como es pero además reconoce que no puede ser así hacia fuera, que está obligada a mentir, pero esa idea es mentira.

El que escribe la carta asume el engaño y se hace cargo del motivo por el que miente. Esto es muestra de que es una persona que es consciente de sí misma.

Por otro lado reconoce su mentira, su autoengaño y sus estrategias para ocultar lo profundo y esconderse. Esto prueba que es una persona que ya ha iniciado y avanzado mucho en el camino de Evolución Interior.

Y además se hace cargo de haber creado su propia cárcel en donde vive, y revela la auténtica valoración que se tiene a sí misma. Por tanto sabe lo que no es y lo que es, pero está tan atrapada en el confort de la mentira -que le asegura la falsa aceptación de los otros- que pide a gritos que alguien desde fuera de su cárcel le pueda demoler el muro de la cárcel de autoengaño en la que se encuentra. Esto demuestra que está lista para ser confrontada.

Por eso puedo decirte directamente: «No puedo hacer nada para que ese muro se derrumbe», “Eliges no vivir” “Has decidido no madurar” “Tienes miedo a cambiar” “Te has acostumbrado a sentirte sola e infeliz” “Eres capaz de sacrificar tu floreciendo para respetar la mentira de otros” “Todavía no has podido sanar la herida del rechazo” y podría decirte muchas cosas más que se resumen en una sola pregunta ¿Te vas a perder esta oportunidad que te da la vida de romper con todas las mentiras de un solo golpe?

Con un golpe de consciencia te liberas para siempre.

La libertad está en tus manos no en las mías, el muro es tuyo e interno, los otros no tienen nada que ver con tu cárcel, es tuya, allí vives; y la mala noticia es que es una cárcel sin rejas, sin cadenas ni candados y sin muros, por tanto puedes salir cuando quieras sencillamente porque ya eres libre pero te has creído ser una esclava.  Ahora tú decides si seguir tu camino creyéndote la mentira de que no puedes y que tú misma has credo, o respetando la verdad que ahora conoces, y que tu misma has buscado.

Dando el salto de tu vida hacia la comprensión del valor de una decisión, ocurre el milagro de la propia liberación.

En el fondo de esta situación se debate la autoridad interna, el sentido de la vida y la posibilidad de vivirla desde el poder interior que fluye desde el día que decidimos ponernos a nosotros mismos en primer lugar, y a partir de ahí no permitir que los otros nos aleje de lo que sentimos ni nos hagan responsable de ellos y sus asuntos.

En la manera que tenemos de comunicarnos con los otros están los secretos del nivel de madurez que tengamos y del nivel de madurez que creamos que los otros tienen. Cuando nos tratamos desde lo profundo con madurez evolucionamos, tanto el emisor como el receptor dan un giro hacia la madures. Pero cuando nos tratamos desde la mentira o el miedo a ser rechazados estamos siendo conniventes con el engaño y la desgracia de no poder ser nosotros mismos.

Es cierto que el amor es más fuerte que cualquier barrera; cuando abrimos el corazón, se expande el amor propio, y se derrumban todos los límites.

Es obvio que no puedo ayudarte, esta es la base de tu madurez.

Alberto José Varela

nosoy@albertojosevarela.com

 

 

 

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